jueves, abril 25, 2013

Respóndeme de Susanna Tamaro

La escritora italiana Susanna Tamaro, quien también ha sido asistente de dirección cinematográfica y realizado documentales para Radiotelevisión italiana, posee de 1989 a la fecha una obra literaria que se ha caracterizado por el original trazo de sus personajes femeninos en cada una de las piezas que la conforman. 


En el año 2001, la editorial Seix Barral, publica el libro de relatos “Respóndeme”, el cual tan sólo dos años más tarde sería llevado a la pantalla grande (Nel mio amore, 2003), bajo la dirección de la autora. La novela de Tamaro es un tríptico narrativo. Tres historias contemporáneas en torno a la presencia dominante del dolor y el poder en los espacios más personales: la familia, el hogar y la propia identidad. “Respóndeme” da paso a las historias de violencia, crueldad y desamparo. Los personajes marcados por la crueldad muestran al lector una realidad desencantada. 

Cada relato posee su propio título y es, en sí mismo, un universo simultáneo a los demás; en el primero de ellos, Respóndeme, también título del libro, Rosa, una adolescente huérfana de una prostituta evoca el calvario de su transcurrir entre el maltrato de las monjas al maltrato de los parientes; el segundo relato, El infierno no existe, es el monólogo de una esposa que se dirige a su marido muerto, un tirano, además responsable de la muerte de su propio hijo. En la tercera, la historia de una pareja, el marido obsesivo no puede aceptar que su esposa supere un estado depresivo mediante la fe. 

Los personajes de “Respóndeme” muestran una desesperación al límite, pero también un compromiso sin paralelo con el hecho de estar vivos y atreverse a continuar, aun sin tener un motivo aparente. Tras el recorrido de estos tres relatos toca al lector formular una respuesta. Ahí, en la profundidad vertida del dolor de Rosa, de la viuda de alma y de la relación desencantada. Con el pasar de un poco más de doscientas páginas, las historias que no se entretejen, poco a poco quien lee hallará el momento adecuado para responder o reconocer que no hace falta: la complicidad para con cada uno de los personajes está hecha, detrás queda cualquier actitud de indiferencia. 

@jazzczcx

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