sábado, mayo 02, 2009

Estampas de Otredad

Ana
Abril 9, 2004

¿Leyó los periódicos?


Recogieron frente al ángel de la independencia una nube quemada y en silencio. Dicen que llevaba bordes rojos, tornasoles; también se escucha entre las calles los gritos de algunos diciendo que todo es mentira, que el hueco de un dragón la esfumó y se trataba de la cabellera de una niña -ya ve, la verdad no reside en el silencio.

Se llamaba Ana, sé su nombre porque algún periódico lo colocó en el encabezado: "El corazón de Ana es una Nube roja", decía. Sin embargo, en esa foto, no es su cabeza la que me alertó, lo que realmente puedo considerar como una señal de alarma fueron sus ojos, algo en sus ojos que no atino a comprender, algo como temor o viento negro. Una pesadilla para una mujer de su edad.

Y sus manos… vi sus manos en la foto de la primera plana, se adivinaba en la textura de su piel, el peso de la edad, sumado a ello, se encuentra el hecho de llevar entre ellas una escultura de madera, exacto no sé decir el volumen; supe que era de madera porque fue la nota que impresionó a los periodistas: estaba intacta.

¿Qué cree que llevaba entre las manos? Yo no lo sé... Me gusta pensar que se trataba de su propio cuerpo tallado, lo conservó mientras todo ardía, y el corazón no terminaba de secársele. Ana, debía de tener 8 ó 10 años de edad, no la preciso porque no la nombraron en los titulares, ya no quise indagar, suficiente es que todo nos arda, para embestir en apuntes necrófilos. Después de todo, con el infierno como cabellera, qué más daba si tenía la edad de una niña, la sed de una mujer, y el corazón aterido de una anciana.

Ana y su cabeza de nube roja, debió de ser una gran batalla. “Sus padres siguen sin entenderla”, decía el reportero; y yo pregunto ¿por qué habrían de hacerlo? Cuando miro la foto comprendo que el delirio es tan grande, que el dolor es un vestigio que inunda lo que toca, que alcanza la piel; y que en la cabellera, tan cerca del pensamiento se arrumacan uno contra otro todos los "te quieros" no pronunciados... ¿Cómo no arder, si por dentro y por fuera llueve, pero no apaga lo que consume, lo que se ha convertido en fuego?

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