martes, febrero 23, 2010

Leyendo

Mi Socio, quien cuando quiere es un tipo inteligente y quiere muchas veces, en una conversación ligera me dejó unas cuantas dudas sobre el cuento de Lewis Carroll "Alicia en el país de las maravillas", olvidándome un poco que el autor en realidad era un reconocido matemático y utilizaba muchos de sus siologismos para explicar elementos cotidianos, cedí a leer una vez más el cuento, lo hice ayer que mi salud no me permitía hacer una cosa diferente, con enfado descubrí que mi Socio, se equivocó de obra que muy probablemente a la que se refiere es "Alicia a través del espejo", pero no ésta, traté de llevarla bien con la lectura, porque conforme avanzaba recordaba que la historia no es de mi agrado por diversas razones, pero las más son de carácter personal y por lo tanto no consigo verbalizarlo.




Lo que siempre es un agrado cuando tengo que hacer este tipo de ejercicios son las ilustraciones de John Tenniel y encontrarme con alguna frase que me guste, de esto tengo algunas:_


1.- "Siempre tienes que ser lo que quieras ser"


2.- "Nunca quieras ser diferente de lo que puedas parecer a los demás; porque lo que tú eres o pudieres haber sido, no es distinto de lo que has sido, que les hubiere parecido distinto."


3.- "Tienes tanto derecho a pensar, como los cerdos a volar."


4.- "No veo cómo pueda terminar si no comienza nunca."


5.- "Las explicaciones toman demasiado tiempo."


Ilustración original de John Tenniel

Terminé de leer el cuento sabiendo: 1. La equivocación de mi Socio, evitó que leyera a Agatha Christie; 2. Me sigue pareciendo que algo no cierra en ese cuento; 3. Lewis Carroll es el comienzo del surrealismo y reconocido a partir del nacimiento de los ismos; 4. Alicia es la niña más antipática que conozco; 5. Debí abstenerme de la lectura ahora que viene la fórmula Burton-Deep a la pantalla con el mismo cuento, ahora ya no tengo ganas de verla, ni modo, son cosas que pasan.



También pienso que me equivoqué de cuento y debí leer "Alicia a través del espejo" del que me han dicho mucho, pero sigo dudando qué tanto debo o no, por eso ahora leo "Casi un objeto" de José Saramago y otro que supongo que terminaré pronto: "El yo y los otros" de Ronald D. Laing; del maestro Saramago este no es uno de sus libros memorables, pero en memoria que no he leído "Caín", su más reciente obra, pues puedo abordarlo, y del segundo es una de esas recomendaciones sin argumentos que me ha atrapado y tenido con pesadillas toda la semana. En fin, parece que esto de la lectura tiene un efecto revolvente.

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