viernes, agosto 31, 2007

Mi gusto culpable

"Sucede que me canso de ser..."



No hace mucho tiempo me dio por asumir que aquello reprobado por una misma, pero que al mismo tiempo proporciona cierto grado de placer es lo que se llama gusto culpable. La verdad es que de eso ya ha pasado un buen tiempo, ahora no considero mucho esa opinión, eso era antes cuando me daba por pensar que lo que elegía determinaba mi personalidad, ya ves... también tuve mi pasado "odiolescente". En fin, ahora me ha quedado el gusto por llamar culpable a aquello que me divierte o que me gusta y, o realmente no vale la pena o no tiene las propiedades que le atribuyo o no tiene nada que ver conmigo o con mi vida, haré una lista de lo inmediato a lo "sin embargo":






1. "You're beautiful", James Blunt (Es como una historia muy conocida)

2. "¿Te veré en el desayuno?", Guillermo Fadanelli (Me generaron esta culpa)

3. Las personas "complicaditas" (favor de revisar mi contador personal)

4. Relacionarme con personas "complicaditas" (¡favor de no recordarme que los "besos con sal" son los que me han llovido!)

5. 28 días con Sandra Bullock (Ni entiendo ni quiero: me muero de la pena)
6. El color rosa (¡lo juro!)
7. El cuento de la casa y la familia nuclear (¡Pero si vivo en la integración de Asia Insular!)

8. Admirar la fidelidad y la relación duradera, en los demás (aclaro lo último no vaya a ser que me tomes por mosca muerta)

9. No hablar con mi madre en más de una semana (¡Me fascina!)

10. Colin Farrell (más que M-B), y con él dos más: Rusell Crowe y Gerard Buttler (¡Qué tal con esta faceta, además por él último estoy perdida!)


(¡Qué bonito!)



¡Dios santo!



(¿Por qué a mí?)



11. Los dos últimos discos de Alex Fernández

12. La película de "Loco por Mary"

13. Dormir todo el día y...

14. El amor después del amor... (¡Dime que sabes de qué hablo!)

(Avísame si olvidé algo más)

jueves, agosto 30, 2007

Lo que tejen dos agujas












"Guardáme dentro del bolsillo. "





"Hoy es jueves... comienza a las diecinuevehoras."








"Gracias por la muñeca. "











"Te compré un color, no lo olvides está sobre la mesa"

martes, agosto 28, 2007

Tributo: crimen y castigo

Sucedió de noche, porque eso me ocurre con aquello que requiere una luz artificial: lo altero. Como en una película, que miras con ojos cansados y el cerebro extraviado, traté de poner atención ampliando el rango de mi visión todo cuanto me fuera posible hasta que me quedara suficientemente claro lo que allí se decía:








- ¿Está pasando o crees que está ocurriendo?


- ¿Te refieres a que si lo imagino o si en verdad ocurre?


- Me refiero a... lo que me refiero.


- Sí, ya está ocurriendo. Es 'kafkiano'... me estoy transformando.


- ¿Cuánto tiempo le rendirás tributo al olvido?


- El mismo que me dure en la memoria.


- ¿Hablas de tres meses?


- Casi todos en mis sueños lo hacen.


- ¿Es tu tributo?


- No. Es mi castigo.


- Entiendo.

- Sí, un crimen... un castigo.


- ¿Y ahora... ?


- Se llama libertad.


- ¿Duele?


- Sí, un exceso.





¿Cuánto tiempo pasó entre esta conversación y mi deseo por entenderla? Una hora, quince minutos más, pero no menos, y se estacionó en mi esta idea: "un crimen... un castigo", y la premisa de un tributo, éste: el olvido en la memoria que no entiende, que es su complemento.



Y ya ves... aquí está tu sonrisa persiguiéndome todo el día, la forma de tus manos, tu fe en todas partes; y del otro lado, la copia malhecha de un diálogo en marrón. No combato con ninguno, hay algo de cierto en el crimen y el castigo, algo mucho más fuerte en tu sonrisa persiguiéndome, esa que asegura con una certeza no antes conocida: "No te rindas, por favor no te rindas: yo me quedo... me quedo".

domingo, agosto 26, 2007

A la una...
















A las dos...












A las tres...




Voy a dejar que caigan...





ennubecidas... al suelo...







así... aquí... allá... asá... acá...



enfrente... de frente... en el teclado que salgan...



todas...



silencio....







hay ...





muchas gotas...







no sólo llueve afuera...







Aquí.




AQUÍ.

Moby

Recuerdo que hace unos días la cosa iba más o menos así...

jueves, agosto 23, 2007

"Hagamos el amor y no la guerra"





Digo: "Busca un color y véndeme un argumento
y allí justo a la izquierda me encuentras."

Dices: "Busca el humor, la palabra propicia
la sonrisa exacta y allí, donde nace la cosquilla...
allí te encuentro y abordo el velero."


Ayer, pasé, pasamos de la penitencia
a la misericordia, dejamos la nostalgia
y te quedaste y me quedé:
"nacida en todos los sitios".

Ayer, estoy cierta que fue ayer, dejamos
dejé (¡porque no me dejas!)
atrás -y detrás- lo imposible,
olvidamos que un día fuimos rehenes,
un pre-texto para hacer la guerra
un mal sueño que habla de tres meses
un mal sueño, para soñar distinto.

el decálogo de Diablo



Ayer, Rosa Púrpura me mostró algo que se lo compré, decálogos para todo... me encantó. Así que hoy, dejo acá constancia de mi aprendizaje sobre la visita a cierto blog:




DECÁLOGO DE "DIABLO"

Diez cosas que dicen de mí


1. Berrinchuda (en el Top)

2. "¿Por qué?"(la primer palabra)

3. Voluble

4. Tozuda (terca)

5. Orgullosa

6.Pedante

7. Generosa

8. Engreída

9. Mefistofélica (en la ley del deseo)

10. Humana

(Seguro se te ocurren más. Así que me avisas)

miércoles, agosto 22, 2007

Matías


Ayer...

Por la noche.



Murió.



Un pez azul con la cola semitranparente, en su pecera naranja. Con su pausa que calma y es vital, con lo gamma de su betta, con mi compañía.



Ayer, mi pez, Matías... murió.


Me quedé... Así.


Me quedé... sin Matías.



Tendré otro pez. No se llamará Matías. No será Matías. No quería que se muriera, pero se murió.


Matías tenía el agua tibia.



Matías... coma y no aparte.



Matías... murió... ayer. Mientras "Mónica" nacía.

lunes, agosto 20, 2007

No es una canción más






Gracias por estar acá. Por acá Enrique Bunbury, por eso, por lo otro, por lo que le sigue.










La señorita hermafrodita





La señorita hermafrodita
no se pinta lo suficiente.
No se quita lo suficiente.
No me excita lo que debiera.
Un respeto, por favor, para la simetría,
para la aritmética y la geografía.

Los números pares y los plurales,
no son populares en tu topografía.


Esos tacones del desprecio,
caminando como si detuvieran el mundo
sobre el trapecio:
de un lado el infierno, del otro el cielo.




Por la serranía redonda de ronda,
he visto tu sombra acercarse.


He pedido otra ronda de sake.
Me has llamado cobarde
por no estamparte un beso en la boca.


Pensamiento patético y poético,
a estas alturas de noche es normal,
en un animal cuadrúpedo y palmípedo,
con instinto mamífero vocacional.




Esos tacones del desprecio,
caminando como si detuvieran el mundo sobre el trapecio:
de un lado el infierno, del otro el cielo.





La señorita hermafrodita
no se pinta lo suficiente.
No se quita lo suficiente.
No me excita lo que debiera.




Esos tacones del desprecio,
caminando como si detuvieran el mundo sobre el trapecio:
de un lado el infierno, del otro el cielo.


Ya sé que piensas que no hay excusa que valga,
espera que se me ocurra algo.

Ahora que salgo, dejaré una puerta abierta.

viernes, agosto 17, 2007

De bicicleta, escritura y mi padre











"Papá, cuéntame otra vez..." I. Serrano

Alguien me dijo: "Escribir debe ser catártico". Y yo moví la cabeza negando. Escribir es un acto no es un esquema, pero también es un esquema; escribir es estar y partir; escribir no es catártico y lo es, escribir es esto y lo otro. Escribir fue mucho tiempo una guarida, para mí, un lugar, un sitio, un refugio, hoy, gracias a muchas figuras es un punto de partida.


Pienso en escribir y sé que es el principio del principio de incertidumbre, el origen. Cuando duele cerquita, con esa clase de dolor que se colorea, que se enmohece al fondo de la piel. Vuelvo a recordarme pequeña, titubeante, temblorosa... ese momento en que elegí escribir como alternativa de vida, como mi mundo personal y no silencioso: cinco años, zapatos ortopédicos, seis de enero, mi padre con dos bicicletas semiprofesionales...



"- Sube, anda, sube, es para ti
- No, no puedo.

- Sube ¿Tienes miedo?

- Sí. No puedo.

- No puedes tener miedo. Mira, se subió tu hermano.

- Papá. No puedo. (Lloro)

- No llores. Eres cobarde. Una hija mía no puede ser cobarde. Aprende a tu hermano.

- No puedo.

- ¡Que no llores!

- Papá...
- No. Déjame con tu hermano."
Muchas preguntas años más tarde me persiguieron, tantas como polvo acumularon mis zapatos, como inquietud por esa bicicleta que me había separado de mi padre, que me había regresado a mi mesita de trabajo con mis libros y mis colores. ¿Por qué no llorar? ¿Si te preguntan que tienes miedo, no debes decirlo? ¿Es equivocado tener miedo? ¿Y si él te cuida, por qué no debes decirle que tienes miedo? ¿Llorar es ser cobarde? Estaba llorando, ¿sería el resto de mi vida cobarde?
Años más tarde volví a ver a mi padre, ya con casi treinta, me pidió que le hiciera una pregunta la que yo quisiera, lo pensé. Había viajado más de catorce horas para verlo, veintitrés años y un sinnúmero de trámites de seguridad para estar con él, para abrazarlo, veía con júbilo que pisábamos igual, encontraba su forma de fumar semejante a la mía, lo veía...

Y cuando llegó el momento de preguntar, después de la conversación de quiénes somos", de "dónde vas", dije al fin: "¿Papá, aún piensas que soy cobarde por no haberme subido a esa bicicleta?". Él, con la cabeza baja, y los hombros sin respiro dijo: "A veces uno no se fija lo que dice, uno es muy torpe. Perdón."

Y yo, como esa misma niña, pero con calma le dije: "También lloro, también he llorado por ti; he tenido mucho, mucho miedo, y no soy cobarde".

La escritura, el acto de escribir es esto y aquello, pero entre mucho es un homenaje a la incertidumbre; hoy, pasado el tiempo sin ver a mi padre, sin recordar más que sus manos, porque durante veintiocho años fue lo único que tuve en mente, sé que si lloro no soy cobarde, que este miedo me hace, me construye, me edifica, me conforta. Y esa bicicleta que no subí, hasta los quince años y con ayuda, es el principio, el origen de esta elección, del papel y lápiz, a cambio de la carrera y el juego.


Aún no sé si fue justo, pero sé que es mío, como llorar -a veces- porque no está papá, porque aunque ya no es necesario escucharlo, me encantaría decirle: "¡Papá, lo he conseguido, esta bicicleta sin ruedas, no la domino, pero me hace feliz. Ya no me hace llorar. No soy cobarde, papá, soy alguien que sigue, sigue, así, catorce horas y veintitrés años, hasta llegar a ti!"
Un día quise tanto a mi padre, un día que ya no es hoy, pero se le parece tanto, un día deseé no tener miedo para que se quedara, pero no pude. A años de ello, entiendo que el temor nos hace fuertes, y que esa bicicleta no era para mí, pero... ¡bendita sea! Con todo: la incertidumbre que me dejó, el miedo y la forma en que se lo llevó.

jueves, agosto 16, 2007

Cuando me quede.









"Alguien habla de Juan Rulfo acá..."





Y nadie más habla.
Y todo lo demás está sobrando.
Y todo se queda, se aquieta.
Y todo no es.
Y todo, el todo deja de estar.



Nadie habla acá.



¿Dónde estoy?



¿Dónde lo pongo?

miércoles, agosto 15, 2007

300: la paradoja del valor




"MI REINA

MI ESPOSA

MI AMOR.

SÉ FUERTE.

ADIÓS"



Creo que fue en diciembre cuando vi este film. La primera vez como corresponde a mi persona, y se va haciendo costumbre, sola. Luego, acompañada (deseo que lo recuerdes). La primera, casi para la escena final las lágrimas se me resbalaron sin poder evitarlo, y sin tampoco desearlo; la segunda te hice prometer que no dirías que me viste llorar, justo en la misma escena... en realidad no sé qué tiene, además de "manierismo", que me lleva a "sentirla" como a pocas. Así que ahora, a unos días de la venta oficial de la misma: 16 de agosto... ¡La tengo ya, desde ayer 13 de agosto! ¿Quién fue "el Leonidas" de la compra? No podía ser otro, a veces parece que no hay otro que sepa qué es lo que más deseo: ¡Moy-jr. !


La película es memorable, no sólo por el valor, no sólo por el fervor a Frank Miller, es lo visual, es la manufactura (perdón, Montes de Oca); no sólo porque me fascina y encanta el actor encarnando a Leonidas, hay un "algo" que no completo a descifrar, pero inevitablemente cada frase regresa a mí como un estallido de energía. El regalo no es sólo la edición de colección y el libro adicional; no es sólo que sean dos DVD de colección, es que me conozcan. Así, que se tomen la tarea de esperarse a agosto para darme el regalo de cumpleaños de junio, porque ese y no otro era mi regalo. Eso, justo eso, es... ¡increíble!


Amo, y me sé amada, me pregunto ¿cuántas personas pueden decir lo mismo? Seguro que sólo por eso me gano más el título de pedante, pero ese es el título que quedó, y que -dicho sea de paso y con peso- me encanta. Nadie pudo decirlo del modo en que me lo dijeron; igual que el día que a la cara y con descaro me repitieron: "es verdad: eres farsante".
¡Qué alegría abrazarme a un regalo tan pensado, tan como...! ¡Vaya, que ni palabras tengo!

La cosa es que a mí me pasa de todo, porque desayuné con "mi partner" y me sorprendió así nomás de golpe, llegando por mí y de pinta del trabajo. ¡Yo no sé qué hago con estos hombres que no son míos, pero que me saben y me hallan, cuando ni yo sé dónde me dejé! Si me pongo a hacer la lista de lo que cada uno (Fausto, Noé, Fulio, Moy, Paco, David ...) hacen, no acabo, pero lo cierto es que son esa clase de hombres que me son así IMPOSIBLES, impasibles, imprescindibles, gente que no puedo dejar de contar en mi vida.


En realidad no sé si somos 300 los que somos, los que estamos en esta batalla, en esta guerra por ser quienes somos y no lo que parecemos, pero qué dicha es estar allí, viéndolos, sabiendo que no sólo cada uno son Leonidas, sino que somos trescientos.


Gracias Moy, gracias porque me recuerdas entre otras cosas que la vida es la eterna paradoja del valor. Y yo, regreso a decir: "...si sales hoy, sal a cambiar el mundo -añado en 2007-, si se te complica, comienza cambiando el tuyo". Te amo mucho, hijo.


domingo, agosto 12, 2007

Domingo de "perros"














Ya casi termina el domingo, me alegra. Usualmente no me gusta el día, pero el de hoy ha sido gratificante. Ha sido lo usual y no, ha sido una recaída y no; recaída porque no salí de mi habitación como hace un par de años, vi dos películas interesantes o divertidas o ... vi películas: "Kika" de 'Pedrito' Almodóvar que me la ha regalado Moy-cito, y una del inmortal (para mí) Bergman: "Gritos y susurros", densita, pero valió la pena.

Le llamo a la entrada un "domingo de perros" y no de perras, porque mientras me divertía con los enredos de Kika, escuchaba por la ventana del piso el recorrido de los perros de los vecinos: salen de paseo, con sus mascotas y yo pienso en dos cosas ¿en qué momento entenderán que existen personas aburridas como yo que no quieren escuchar ladridos y en qué otro momento me decidiré a hacer eso por "Mafalda y Gipsy"? Finalmente, como no decido poner en marcha la idea de pasear perras, afronté que me siento un poco cansada: el desgaste del evento del sábado, el dolor de espalda y la reunión posterior con un grupo de amigos, que estuvo... tan buena que es lo que le sigue de maravillosa.

Este domingo no fui por el periódico, por la espalda como dije, no había modo en que me estuviera en pie; aunque a todo hay que tomarle sus ventajas y la mía era el séptimo arte, no vi a "Fulio", más que simple hoy no podía resistir los embates de una obra que no entrego, porque no estoy segura de ella, tal vez es como dices, comienza a entrarme pánico por el planteamiento que tienen "los imposibles", ese que dice que le meteremos todo y con todo... y me paraliza.

Me dijiste hoy "Voy a estar siempre...", y pensé que no te gustaban las cadenas de siempres, pero lo de hoy fue bendito, tengo eso en los ojos, después de llorar, de no entender, de buscar como medias respuestas a una sola pregunta: ¿Qué hago con mi padre?
Se describe en lo que sabes ¿Qué debo hacer con la cadena de "te quieros" que no escuché? Se describe como sabes: duele.

Así que este domingo no fui por el periódico, desperté porque se suponía que lo traerían a casa, pero no llegó y Moy-cito lo compró aparte y lo trajo a casa. A veces creo que voy parte por parte conociendo y reconociendo esos lugares donde duele y no duele; pero estás aquí, aunque yo me quede en ninguna parte.

Es un domingo de perros, con la doble expresión que conlleva, no va hacia ningún lado, pero se queda conmigo, es un domingo sin "El país", es decir con el paseo posterior a comprarlo, pero completamente mío; es un domingo donde me permito la libertad de extrañar a mi padre, donde no comprendo que significa "extrañar", extrañarlo tanto; pero es este domingo en el que vuelvo a escribir, porque los dedos se me entumen por el rigor y la disciplina, es un domingo en que vuelve a ser mío, y que así con todo y nada lo quiero conmigo.

Es domingo, ajá, cuando le digo a mi partner, gracias por los amigos, por el momento, por acortar las distancias, por "Rosa Púrpura", por cada uno de los invitados que se volvieron de piel y no sólo gente en la "red"; gente buena, sin decir "buenamente", pero que se sabe que tocan lo de adentro, lo que hace vivir.

"El país", es la rutina que me hace moverme, pero siendo franca, a partir de hoy, no tengo muchas ganas de hacerlo, perdónenme, pero me declaro en no-movimiento, "Perdonen mi tristeza", como dijo un día el Joaco, pero no puedo. No quiero, no tengo ganas, y no deseo recuperarlas.... deseo, sí, -porque quiero desear- que un día llegue el momento en que pueda decir: "Alivio de Luto".

Ahora me quedo así, ofreciendo perdón, porque en este espacio deseaba un poco de alegría, de ironía, y no pude, ¿ya ven...? No mentí cuando me llamé farsante, porque eso es lo que soy: simplemento no puedo, no puedo decirle "te quiero" a mi padre, no puedo aunque lo quiera, no puedo encontrarlo adentro de mí, no puedo estar, no quiero estar, prefiero escribir, y de reírme nada, porque estoy triste, ¡poquito de respeto, al-ti-to con seguir fingiendo que no ha pasado nada, pero sí me ha pasado encima todo! Lo que no tuve, lo que me falta, lo que tengo, lo que me colma, lo que me rebasa y lo que le sigue a lo que me rebasa; así que soy una farsante, y me importa un pito que entendiéndolo, abrazándome de un tirón, el colmo sea que con pedacitos de lluvia en el rostro, me siga riendo.

sábado, agosto 04, 2007

Próximamente

"El arte es un arma cargada de futuro"
Total que me voy un rato de acá con mis historias cotidianas por una sola razón, pertinaz, voraz, casi, casi evangélica, diabólica y un poco al revés:


TEATRO


La imagen que aparece a continuación es la del personaje principal "Alfredo" (Oscar Jaenada) de la película "Noviembre" de Achero Mañas, el tema es "El mundo es un escenario", hacer algo con el mundo a través del arte, y grita en media película, lo que yo, pero más fuerte: "¡...me encantaría cambiar este puto mundo!"


La cosa es que me voy a escribir mi obra, pero como tengo rasgos histeroides dejo testimonio de ello acá, porque la historia siguiente, ¡claro que la tengo! Lo que no tengo es tiempo para "sacarme de encima" a Fulio y los que le siguen con la obra "Algo en común" tan esperada con sus cambios, así que seguro no me extrañan por dos días, pero es encerrón o me matan (nadie quiere una escritora muerta, que maten a Bush, pero a mí ¿por qué?).

No olvides.




No es común que los silencios se palmen de uno a uno y contra las cuerdas, no es común que las cosas se le queden a una a la mitad, pero así ocurre cuando una se plantea dibujarse entera y no en la entretela. Sin lugar a dudas la respuesta puede ser no-amable, no-grata, mucho menos agradecida, puede ser que no nos guste y nos grite a la cara: olvido.



Dice Benedetti "El olvido está lleno de memoria" y sé que es cierto. Esas palabras que por contrarias dicen más que la que hemos llamado por mucho tiempo verdad; las paradojas son inteligentes, bondadosas, no necesariamente por claras, sino que justamente lo son por lo que nos hacen pensar y no por lo que dan. Así, hoy, mientras recuerdo a 'Antolia' y su cuerpo dulcificado, alargado, la mirada casi traslúcida por el recuerdo, ella que se ingeniaba para estar desmemoriada; pienso en el olvido, en la cadena de palabras que preceden a una despedida que se va alargando hasta que no nos queda más que arrastrar los ojos, en huelga de carácter, en huelga de "adiós". Sé lo que es hartarse de levantar la mano muchas veces para decir adiós, hasta que el brazo se cansa y no queda más que decirlo con los labios, con las letras, con lo que haya por decir, sé lo que significa, pero "El olvido está lleno de memoria".


Y se recuerda, así como cita Galeano: " recordis- volver a pasar por corazón", 'Antolia', la miro, apretando los brazos, como si el aire contenido le devolviera su estampa; ese tiempo, ese tiempo... pero el tiempo se ha ido, se ha marchado como las historias, como el verano, como las personas. No quiero sentir pena por lo que ahora vives, por tu cuerpo girando hacia la ventana de lo próximo y terrible, de lo absurdo... así: no quiero. Porque te abismo y me abismo contigo, venimos de allí ¿recuerdas? Yo recuerdo (¡no puedo olvidar, carajo!) cada parte del gentío y la presa; recuerdo los días de risa y las palabras terremoto, los anuncios de Saramago y los café's vueltos presencia, compañía. Te recuerdo, así, carcajada de agua clara con todo y pesadillas. Eso pasa, las pesadillas son anuncios de nosotras, tienen ganas de decirnos lo que de cerca y lejos repetimos: nosotras, cada parte de sus colores nos dibujan lo que hay dentro. ¡Antolia, no te rindas, no hace falta!

El tiempo es un huracán o un tornado, no lo entiendo, pero que arrasa y se lleva lo que pasa, para bien, mal, regular e infinito, eso sí se lo lleva y nada queda. Ha pasado tanto, hay tanta sed que colinda con la emergencia de decir "te quiero" que a veces, y sólo a veces, duele, y el silencio no estorba dentro, se acomoda, toma lugar; el asunto es conocerlo, se convierte en tibio, en bendito, en natural, en silencio a tiempo, nuestro.

Antolia, el olvido, el nuestro, carece de la naturaleza de "aquí no pasó nada", ¡cómo no, qué caray! Sí, pasó, sí ocurrió y eso, sólo eso, nos hace fuertes, el empellón, el golpe en la nuca, la piel cáscara rota, la sed detenida y el puto desierto que sigue a decir de últimas: ¡adiós, por Dios, que se vaya de una buena vez!

viernes, agosto 03, 2007

Espera



Las palabras que suben al sombrero,
el sombrero que no cabe en mi cabeza,
mi cabeza que no deja de pensarte,
allí, en mí, aquí, en ti,
en lo que no se toca,
en lo que no se ve,
en lo que no se atrapa.
Miro tus ojos quietos,
miro tus lágrimas enjugadas:
¡A_ire, A_ire, A_ire!
Te sorbo, te abrazo, me cobijo,
te encuentro, te inhalo, te admito,
no consigo entibiarte, guarecerte, contenerte.
No quiero hablar del ser ni la nada,
no puedo soltar tus manos de mí,
no puedo imaginar una operación matemática
-suma, resta o multiplicación- que no hable de ti,
no puedo interpretar tu falta de preguntas,
tu sed, tu aliento en la almohada,
tu vaho de promesas, tu ser, tu sentencia:
"no quiero quedarme sino te quedas",
no puedo entender, no puedo no gravitar,
no sostener, no hablar, ese es el tema: no puedo.

Imagino que te diluyes enmascarando el agua,
como gota enfebrecida, vapor, aire solvente;
imagino que camino, y va al ulular tu tiempo,
el ritmo de tu cabello, el rito de hacerte cielo,
y resisto lo que encuentro para no volcarme,
para no detenerte en la puerta, para no pedirte,
para no repetir la historia en que los nombres,
los hombres se han hecho: mentira-verdad-mentira.
Acá en esta silla que no miras, hay una espera,
dentro, un respaldo que estará quieto,
para ti, para tu voz, y tengo estas manos
para ofrecerte, las mismas que escriben:
¡espera, espérame, espera, esperanza!