
"MI REINA
MI ESPOSA
MI AMOR.
SÉ FUERTE.
ADIÓS"
Creo que fue en diciembre cuando vi este film. La primera vez como corresponde a mi persona, y se va haciendo costumbre, sola. Luego, acompañada (deseo que lo recuerdes). La primera, casi para la escena final las lágrimas se me resbalaron sin poder evitarlo, y sin tampoco desearlo; la segunda te hice prometer que no dirías que me viste llorar, justo en la misma escena... en realidad no sé qué tiene, además de "manierismo", que me lleva a "sentirla" como a pocas. Así que ahora, a unos días de la venta oficial de la misma: 16 de agosto... ¡La tengo ya, desde ayer 13 de agosto! ¿Quién fue "el Leonidas" de la compra? No podía ser otro, a veces parece que no hay otro que sepa qué es lo que más deseo: ¡Moy-jr. !
La película es memorable, no sólo por el valor, no sólo por el fervor a Frank Miller, es lo visual, es la manufactura (perdón, Montes de Oca); no sólo porque me fascina y encanta el actor encarnando a Leonidas, hay un "algo" que no completo a descifrar, pero inevitablemente cada frase regresa a mí como un estallido de energía. El regalo no es sólo la edición de colección y el libro adicional; no es sólo que sean dos DVD de colección, es que me conozcan. Así, que se tomen la tarea de esperarse a agosto para darme el regalo de cumpleaños de junio, porque ese y no otro era mi regalo. Eso, justo eso, es... ¡increíble!
Amo, y me sé amada, me pregunto ¿cuántas personas pueden decir lo mismo? Seguro que sólo por eso me gano más el título de pedante, pero ese es el título que quedó, y que -dicho sea de paso y con peso- me encanta. Nadie pudo decirlo del modo en que me lo dijeron; igual que el día que a la cara y con descaro me repitieron: "es verdad: eres farsante".
¡Qué alegría abrazarme a un regalo tan pensado, tan como...! ¡Vaya, que ni palabras tengo!
La cosa es que a mí me pasa de todo, porque desayuné con "mi partner" y me sorprendió así nomás de golpe, llegando por mí y de pinta del trabajo. ¡Yo no sé qué hago con estos hombres que no son míos, pero que me saben y me hallan, cuando ni yo sé dónde me dejé! Si me pongo a hacer la lista de lo que cada uno (Fausto, Noé, Fulio, Moy, Paco, David ...) hacen, no acabo, pero lo cierto es que son esa clase de hombres que me son así IMPOSIBLES, impasibles, imprescindibles, gente que no puedo dejar de contar en mi vida.
En realidad no sé si somos 300 los que somos, los que estamos en esta batalla, en esta guerra por ser quienes somos y no lo que parecemos, pero qué dicha es estar allí, viéndolos, sabiendo que no sólo cada uno son Leonidas, sino que somos trescientos.
Gracias Moy, gracias porque me recuerdas entre otras cosas que la vida es la eterna paradoja del valor. Y yo, regreso a decir: "...si sales hoy, sal a cambiar el mundo -añado en 2007-, si se te complica, comienza cambiando el tuyo". Te amo mucho, hijo.
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