viernes, agosto 03, 2007

Espera



Las palabras que suben al sombrero,
el sombrero que no cabe en mi cabeza,
mi cabeza que no deja de pensarte,
allí, en mí, aquí, en ti,
en lo que no se toca,
en lo que no se ve,
en lo que no se atrapa.
Miro tus ojos quietos,
miro tus lágrimas enjugadas:
¡A_ire, A_ire, A_ire!
Te sorbo, te abrazo, me cobijo,
te encuentro, te inhalo, te admito,
no consigo entibiarte, guarecerte, contenerte.
No quiero hablar del ser ni la nada,
no puedo soltar tus manos de mí,
no puedo imaginar una operación matemática
-suma, resta o multiplicación- que no hable de ti,
no puedo interpretar tu falta de preguntas,
tu sed, tu aliento en la almohada,
tu vaho de promesas, tu ser, tu sentencia:
"no quiero quedarme sino te quedas",
no puedo entender, no puedo no gravitar,
no sostener, no hablar, ese es el tema: no puedo.

Imagino que te diluyes enmascarando el agua,
como gota enfebrecida, vapor, aire solvente;
imagino que camino, y va al ulular tu tiempo,
el ritmo de tu cabello, el rito de hacerte cielo,
y resisto lo que encuentro para no volcarme,
para no detenerte en la puerta, para no pedirte,
para no repetir la historia en que los nombres,
los hombres se han hecho: mentira-verdad-mentira.
Acá en esta silla que no miras, hay una espera,
dentro, un respaldo que estará quieto,
para ti, para tu voz, y tengo estas manos
para ofrecerte, las mismas que escriben:
¡espera, espérame, espera, esperanza!

1 comentario:

Anónimo dijo...

"¡Espera, espérame, espera, esperanza. Esperanza. Esperanza." Vía móvil. Tú-vía-yo.

Voy a la contraria: lo que se toca. Lo que se ve. Lo que te atrapa. Tu voz. Tú.

No se habla de J.P. Sartre ni del libro perdido. Se habla tal vez de "esperas que no son derrotas". De verbos en pasado que no se acaban de conjugar; yo aún no lo aprendo. Pretérito im-per-fecto, condicional. Qué hay del futuro. De lo no dicho. ¿Crees que un día se puedan deshacer los nudos de la garganta?