viernes, febrero 19, 2010

Buena Persona

Ayer después de una conversación larga por mensajería instantánea en tono de broma coloqué como nick name "Buena persona", hoy a título de entrada me asumo buena persona... buena suerte... buena mujer, pero a veces inoportuna, como la canción de Jorge Drexler, como aquello de "Tantos planes, tantos planes/vueltos espuma/tu, por ejemplo,/tan a tiempo/y tan/ inoportuna..." Aún así permanezco sonriendo... supongo que estoy envejeciendo que considero que hay algunas situaciones en las que ya no me puedo/quiero colocar. Me parecen peligrosas, porque estoy en esto de la búsqueda de un hogar, una patria, un espacio no para guarecerme si no para crecerme, para estar conmigo.

Debo ser una buena persona, donde sigo recordando cuántos abrazos son necesarios para sobrevivir al día, sigo emocionada por la puesta de sol o el avistamiento de la luna, sigo aquí mirándome cada día, observo mis canas, mis manos, con anillos o sin ellos, las arrugas que no terminan de salir, pero que sé, aún sin ellas, ha pasado el tiempo, se ha quedado en mí y es una bendición. Me emociona la idea de ver cómo pasa el tiempo en mis congeneracionales y cómo se emocionan los que son menores de treinta y apenas van pisando los veinte sin paso firme, pero con muchas ganas de conocer la vida, y es que la vida es bien bonita, y cuanto he vivido me ha saciado la sed y la ha vuelto a renovar en un movimiento perpetuo.

No extraño a mis compañeros de universidad, pero sé que están bien que cada uno a su manera hizo posible que su vida fuera aquello que soñó; además porque no sé extrañar, no aprendí; me han dicho quien más me conoce que es un mencanismo de defensa contra el dolor y yo arguyo ahora que es un mecanismo de crecimiento por el amor.

Ahora que he hecho con mi vida lo que soñé y cada vez se parece más a mi sueño, o al mejor de mis sueños -parafraseando a mi leal amigo Soto. No me asusta lo que viene, no me asusta que no haya niños corriendo en casa con mi color de piel o de ojos; no me asusta que no haya un desayuno a la cama, porque lo he vivido, lo he comido, lo he disfrutado, llevarlo y que lo lleven. No me asusta que los cajones, algunos, estén vacíos; que haya dos recámaras y sólo ocupe una, no me asusta que siga comprando un pase para una persona a cualquier evento, al final siempre somos tantos a la mesa; me disfruto y me congratulo de todo lo demás. Tengo un perro que se llama Morgan que es más que inquieto y no puedo vivir con él por lo mismo, así que tenemos casas separadas, pero lo quiero, es mi hijo, pero demasiado inquieto y demandante para ser un compañero en casa. Tuve una hija, una perrita hermosa, Lola, que adoré y se nos fue, porque no era el tiempo de ella, seguramente algún día habrá una explicación para ello; y hoy aquí sé que soy una buena persona, lo más parecido a amiga, confidente, compañera, lo demás son historias, me niego a ser affaire, vivir a lo Ricky Martin, porque lo que quiero es mi sueño y por eso voy.

Al final sé que soy una buena persona por más cosas de las que escribo, pero sobre todo por lo que no hago: no me miento ni me engaño más, ahí es donde se notan las canas, ahí es donde sé que ha pasado el tiempo, si escucho un "no", ya no creo escuchar un "sí"; si recibo un abrazo me quedo con él muchos días y me satisface; si alguien me dice "adiós", ya no sujeto para detener, levanto la mano para abanicar el "adiós" y sonrío; porque soy una buena persona y una buena suerte. Hace mucho tiempo que dejé de creer en el destiempo, ahora creo en el justo a tiempo y así llega todo, cuando tiene que llegar, no antes, no después, justo a tiempo; suelto, porque sé soltar, abandonar es otra cosa, yo no abandono, porque abandonar me remite a dejar a alguien en estado de necesidad y eso no sé hacerlo, pero sé soltar y suelto porque la vida es, ni buena ni mala, sólo es, nosotras la hacemos buena con o sin esfuerzo, la hacemos eterna, la imprimimos, la grabamos y dejamos en cada paso nuestra huella... que el tiempo la borre o no, eso no es asunto nuestro. Ya somos inmortales en la mente de otros, en un recuerdo chiquito, en una sonrisa de extraños, en nuestra mente ¿El apego? No sirve. La propiedad tampoco. El amor: dejar ir, soltar, permitir, asumir. Cuando las situaciones se quedan sin control lo mejor es quedarse quieta; cuando nada se puede hacer para qué permanecer... porque así es, querido Diablo, el amor es un puente con dos orillas, se necesitan dos, si no es así es un callejón sin salida y yo... yo soy tan buena persona que sé, bien lo sé, para salir de algún lado sólo se necesita encontrar la puerta por donde hemos entrado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre hermoso, siempre verdadero, tu canto de buena persona. Presencia del el viento, haces buena nuestra vida... Te quiero, amiga!!!

Jazz_Cacheux dijo...

Gracias, Mextli, mejor vivir sin-cero, que con decimales. Te quiero.

Madín. dijo...

Mi jazz!, tan buena persona, tan honesta, tan amiga. Que puedo decir sí te lo he dicho antes, Eres Jazz!, y tú siempre........
Beso enorme.
Cuerdas de Guitarra.
Cigarros.
La habitación. Tú. _Te quiero

Anónimo dijo...

Creo que no sé decir cosas bonitas, pero sin duda lo que escribiste es muy bueno, me gusta mucho la reflexion y espero que sigas escribiendo, ya sabes que me gusta y estoy al pendiente!! Felicidades!