“...He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos...” Hermann Hesse
He estado pensando que me duelen las costillas, aunque bien no sé cómo funciona. En realidad no sé si es la costilla o algo no funciona del todo, debería quejarme correctamente de mi problema con la piel. Llevo un mes casi en que me rasco como condenada a muerte, mes y medio en que me molesta todo en la piel, incluyendo la ropa y no es como la idea de estar al desnudo. He meditado si hay alguna cuestión psicosomática al respecto y la verdad que no la encuentro. La molestia persiste, como los moscos en mi casita, como un par de cosas más, pero lo que realmente no encuentro es por qué siento que me duele la costilla... ahora la he colocado en singular y no en plural... pero es que en realidad es una costilla.

¿Qué son las costillas? Debe ser metafóricamente hablando como lo que le da estructura al cuerpo... mmmm o debe ser como la de Adán... no, en realidad no. Las historias biblícas no son como de mi gusto en fechas últimas, pero antes me encantaba la historia de Jacob... un poco antes me gustaba mucho la de Caín, por aquellos años adolescentes me encantaba Herman Hesse y su "Demián", recuerdo que me lo presentaron y me emocionaba "Abraxas", todo el asunto del Dios del bien y del mal, luego gracias a mi amiga eterna, y eterna hermana, me emocionó aún más "El juego de abalorios", no sé por qué pero "El lobo estepario" no me marcó como esperaba... pero bueno... estaba hablando de la costilla, da igual, porque si la costilla sostiene el cuerpo a mí me sostienen mis lecturas.

Tal vez eso ocurra, me duele la costilla porque la estructura se lastimó... alguna lectura que no alcancé a digerir, alguna palabra que se me quedó a la altura, pero no salío, no emergió. Pensando un poco leí por afición "La sombra de viento" y me gustó, sí me gustó mucho. Algunas frases más que otras, pero me gustó mucho la historia, reconozco ese brote de erudición en Ruíz Zafón, pero también la cabal maravilla de los lugares que devela para el lector, reconozco la utilización de técnica y esa sensación de angustia al mostrar la trama.

He dicho en otra parte que si no escribo no entiendo lo que ha pasado, así que ahora voy comprendiendo que me duele la costilla porque no había confesado lo de Ruíz Zafón. Antes de leer "La sombra del viento", leí lo que corresponde a la segunda parte, pero que en realidad es la primera -según me ha explicado una seguidora del escritor- "El juego del ángel", nada de trabajo para leerlo. Una vez que lo tuve entre manos no hice más que recargarlo en la mesa -porque está pesado-y terminar con él sin mayor apuro, como si fuera un vaso con agua largo, me gustó y me dejó deseando leer más del escritor. Ciertamente no existe la profundidad que hay en otros textos, como el de Paul Auster, "Leviatán", qué libro más maravilloso, no hay otra palabra, me fascinó... pero de ese hablaré más tarde... ahora ya entendí lo de la costilla y me siento mejor... puedo seguir respirando. La vida continúa.