Estaba comenzando a dudar que era inicio de junio. Lo dudaba más que del todo porque sin lluvia no me parece que sea junio. Por fortuna unos truenos maravillosos están resonando en este momento. Me gusta que llueva, pero no es sólo eso, necesito que limpie lo que haya por limpiar en la ciudad, en la gente, aunque llegue tarde a mi sábado de cervezas, aunque esté cansada... porque finalmente tengo sueño, pero no encuentro un espacio para dormir: es una gran tontería.
Regresemos al tema de la lluvia. Sabía que entraba el mes de junio sin checar el calendario, como si fuera una persona. Así, sencillo, miraba al cielo y veía alguna planta pequeña y sabía que llovería y todo estaría en su lugar. Ahora tengo esa misma sensación. Todo estará en su lugar, aunque donde vivo no tenga ese aspecto precisamente. Ya lo tendrá, como yo, como mis horarios, como mis escritos, como mis amigos, como todo lo que hay que poner en orden.
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