viernes, julio 02, 2010

Pendientes

En diciembre tuve la oportunidad de participar en una expo colectiva de foto, fue muy emocionante estar allí. A mi trabajo lo titulé "Pendientes" y se trataba justo de aquello que había dejado pendiente, pendiendo, suspendido para una mejor oportunidad. Con excepción de una pieza, el resto tenían esta temática. Ahora, cuando pienso en el título recuerdo sin duda que un pendiente puede ser algo que está así suspendido, quizá a la espera de ser aterrizado, de plantarse como una realidad.

Por estos días me percibo con muchos pendientes, uno tras de otro voy resolviendo, ninguno se va de mi mente. Los más importantes los resuelvo y no los más urgentes; probablemente es el tiempo que ha pasado que ya no me permito salir corriendo cuando sé que aún no puedo resolver, le dejo macerar, le permito que las cosas me muestren los diversos matices que poseen y así poco a poco puedo entender qué hacer.

Sin embargo, hay algunos pendientes que se han convertido en deudas para conmigo y esas, justamente, se convierten en impagables. No sé qué hacer con ellas. Me dejan intranquila todo el tiempo. Hacen que me duela el estómago y me regrese la náusea tan característica de mis días en que no hallaba consuelo, allá en 2006.


Supongo que no es ser retrógrada ni involucionada, simplemente es que hay situaciones que siempre, siempre nos revuelven el estómago, nos provocan la náusea y nos remiten no a preguntarno ¿por qué? si no ¿para qué?

Estoy tratando de dar la respuesta a lo segundo, pero entre tanto sigo con náusea, como en 2006, sólo sin los deseos de aquel entonces.

No hay comentarios.: