Es larga la tarea. Me gusta. Me fascina y en días como hoy reconozco cuán mal me pone no encontrar la línea precisa, la palabra precisa...
Recuerdo entonces a mi amigo Milton. Porque allí recuerdo también a Marguerite Duras, aquél libro amigo Milton, el mismo que determinó mi convicción, hoy, a tantos años después... mi vida.
“Escribir: es lo único que llenaba mi vida y la hechizaba. Lo he hecho. La escritura nunca me ha abandonado".
Eso pasa, pero la escritura no pasa. No lo hará jamás.
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