domingo, agosto 29, 2010

Marco y Aurelio

A chorro de agua


Son los nombres de mis peces... érase una vez que tuve muchos peces, pero un día me cambié de casa y en el cambio, días después fueron falleciendo. Quedaron dos y decidí bautizarlos, esos son sus nombres. Me gusta verlos y observar cómo se van adueñando de una pecera que les queda grandísima y que en fechas próximas tendrán que compartir con otros peces. Ahora es sólo suya y me encanta verlos. Aurelio nació el día que estrené mi pieza teatral, fue maravilloso. Esa pecera fue su hospital y ahora su casa y debe ser padrísimo tener algo así, yo no tengo idea, pero no es eso por lo que escribo de ellos. Si no porque en verdad que esos dos me parecen padrísimos, viviendo después de su holocausto que aún no sé si fue por los aires que estaban corriendo en mi casa, porque en mi vida es así, los seres que me rodean reciben los impactos mal vibrosos que estaban dirigidos para mí. Ni modo qué se le hace, por eso los hice emperadores y decidí que ese lugar era la nueva Roma, veré de qué modo hacer para generar todo su consulado. Son hermosos, pero sobre todo son valientes y sobrevivientes. 
Marco-Aurelio

No hay comentarios.: