Es por todos conocido y sufrido este asunto de las lluvias en México. Las hemos sufrido, disfrutado, sufrido, bendecido, sufrido, sublimado, sufrido, abrazado... ¿ya dije sufrido? Es la verdad, a corto o a largo plazo la lluvia nos ha dejado un par de huellas, resfríos, preocupaciones y para alguien como yo, pues la lluvia es sinónimo de resfrío por destrucción de material bibliográfico más que síntoma de gripa. Hoy fue uno de esos días en que guarecerme en realidad era guarecer mis libros, lo conseguí, es decir conseguí resguardar mis libros, en mi caso llegué empapada a mi casa. Al llegar me dije, "hogar dulce hogar", expresión por cierto más bien retórica, porque busqué por un lado y por el otro y no había nadie. Creo que todos salieron, pero no me dijeron que lo harían. Para el caso del joven de las sardinas sé bien que no está porque es fin de semana, pero los demás... no me dijeron que lo harían. En fin que de "hogar dulce hogar", nada. Me tocó lidiar con una vieja película en la televisión y un capítulo de Nurse Jackie, porque de la chica de las moras no había nada, el joven de la canción tampoco había mucho y el ensardinado, pues de él sí sabía que viajaría. Nada por aquí... ni por allá. Hasta que toc-toc y apareció el paradigmático, yo sé que es un poco extraño que tras tanta lluvia me alegre de ruido, pero hoy era un día para celebrar, nomás porque es viernes como cualquier otro, pero por eso mismo había que celebrar, pero olvidé hacer solicitud.
¡Qué desventaja la mía, mis horarios no coinciden con los de los demás... o bien olvidé hacer horarios con los demás que es una situación mucho peor.
Apenas cené y me metí a la cama, pensando que quizá me toque pegar un resfrío, luego decidí que era mejor escribir que de plano no sé de dónde demonios salió la expresión "hogar dulce hogar" si al llegar por más que pensé que todo era una gran equivocación, verdaderamente todos habían salido de acá... o han salido hacia allá. No lo sé. El tema ahora es sencillo: como cada viernes, espero al hombre de los paradigmas y la carcajada completa, se parece mucho a decirle por este medio que lo quiero mucho, igual que a la de las moras y al ensardinado entero, o al de la canción eterna, pero no se los diré, porque sé bien que por hoy eso de "hogar dulce hogar" no funcionó, aunque bien sé que cuando entré a casa, decir: "¿hay alguien aquí?", fue digamos un poco arriesgado o un mero ejercicio retórico... aunque si soy franca, me gusta hacerlo, si bien es cierto no es del todo "real", pero ya quedamos antes: ¿qué es real? Lo que sientes ¿o no? Entonces, pues yo sigo feliz sabiendo que si hoy no se cumplió, sucede cada vez a mi regreso: "¿Hay alguien, ahí?" Y siempre, siempre, hay también una respuesta, casi siempre es la misma, tres letras y la última una "a" alargada.
Hogar dulce hogar, hoy también, aunque... bueno, aunque no sé dónde caramba se fueron.
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