domingo, julio 29, 2007

Día veintisiete


Jacob y el mar


Gilberto Owen

Qué hermosa eres, Diablo, como un ángel con sexo pero mucho más despiadada,
cuando te llamas alba y mi noche es más noche de esperarte,
cuando tu pie de seda se clava de caprina pezuña en mi abstinencia,
cuando si eres silencio te rompes y en mis manos repican a rebato tus dos senos,
cuando apenas he dicho amor y ya en el aire está sin boca el beso y la ternura sin empleo aceda,
cuando apenas te nombro flor y ya sobre el prado ruedan los labios del clavel,
cuando eres poesía y mi rosa se inclina a oler tu cifra y te me esfumas.
Mañana habrá en la playa otro marino cojo
.


sábado, julio 28, 2007

Una mosca




Hay una mosca detenida en el monitor,
seguro que es el tiempo que ha pasado,
las letras que no escribí y se me cayeron
y se volvieron dulce o carne y hieden.

Tengo la sensación que conozco esa mosca,
porque está en el monitor, en el que hace ya
cuatro años escribo, describo, modifico,
proyecto y me abyecto por el mismo sitio.

Es una mosca grande, perdida, torpe,
delinea círculos concéntricos y no se alerta
con mi presencia, y yo... la miro,
trato de saber por dónde entró,
sé que no la metí, pero abrí la puerta;
acudo a la cita de verla con la lentitud
de saber que hay algo pestilente
que puede estar muy cerca,
que no puedo tocarlo ni olerlo,
pero que por allí algo está podrido,
como la creencia en la lealtad
de su compañía, en la muerte
de quien no murió, y a cambio
intenta mover los hilos,
necia en mi vida.

Hoy ya no quiero saberlo
así que palmeo las manos
y me quedo quieta para que no me roce.
Veo cómo se marcha, verde,
hedionda, furibunda,
y aprecio de nuevo, tranquila,
el olor de mi oficina:
café, papeles, y este corazón
en peligro de reconstrucción.

viernes, julio 27, 2007

Esta tristeza...



tiene música y canta por toda la que soy desde la cordillera al pacífico y en la esquina de mí, así tal como ...






COMUNIÓN PLENARIA

Los nervios se me adhieren
al barro, a las paredes,
abrazan los ramajes,
penetran en la tierra,
se esparcen por el aire,
hasta alcanzar el cielo.
El mármol, los caballos
tienen mis propias venas.
Cualquier dolor lastima
mi carne, mi esqueleto.
¡Las veces que me he muerto
al ver matar un toro!...

Si diviso una nube
debo emprender el vuelo.
Si una mujer se acuesta
yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me he dicho:
¿Seré yo esa piedra?
Nunca sigo un cadáver
sin quedarme a su lado.

Cuando ponen un huevo,
yo también cacareo.
Basta que alguien me piense
para ser un recuerdo.




Escrito por Oliverio Girondo
Tomado del libro "Persuasión de los días"

jueves, julio 26, 2007

En el aire (2001)


En el aire, paseando por la calle
con brazos abiertos
y el tiempo estropeado,
la sequedad,
la sol-edad.
En el aire, mientras intento prender la estufa
y no explotarme,
y no beber más cenizas,
y no escribir que necesito un muerto para llorarme.

Fingir tan sólo que en el aire se huele a marihuana,
a humo de azotea, a extraña levedad
sin cuarto de baño.

Repetir que se pueden detener las ganas
por otra conciencia, por otro nombre y otra suerte.
Repetir que en el aire hay tiempos rescatados.

(Y géminis grita te quieros...
¡qué dura comarca son los huesos!)

En el aire, soñando mariposas
minerales que no duermen,
soñando-té de azahares en migaja.
Mintiendo que aquí se puede respirar,
mientras se muere.

lunes, julio 23, 2007

Re-caída






Cuando lo tangible no es lo intangible,
cuando la navaja y la pistola no son iguales,
pero las tomo para lo mismo;
cuando el golpe en la frente
fue un accidente contra un parabrisas
que no era un automóvil
sino mis lentes, sino mis ojos,
y el impacto, una verdad profunda.

Cuando este miedo y lo que falta,
se quedan dentro, se aferran harto,
cuando es sincero que "no puedo tanto",
cuando espanta la noche,
y mi espalda se cansa del no-respaldo,
cuando me siento en el aire,
y el café no me gusta
y me da miedo el dolor
y me cansa el vacío
y regreso a tener hambre
y convierto la angustia en sed.


Cuando todo es "esto",
y en esto no hay más,
cuando me estorba el cuerpo
porque se quedó contigo,
porque no puedo "incorporarme",
porque me "incorporaste",
porque te "incorporaste",
y me quedé en el aire,
sin cuerpo, sin forma, sin mí,
y vuelvo a pensar en Van Gogh,
y vuelve el dolor y sigue tu olor
y cae de nuevo: verde
y caigo de nuevo: rojo
y me quedo en tus ojos
y ya no hay nadie acá,
y tampoco allá
y hace dos años,
y hace diez meses,
y hace un mes,
y hace tres semanas,
y hace dos días,
todo es la misma historia:
ahora, ahora, ahora,
esta hora que no habla de mí.

viernes, julio 20, 2007

Cotidianas











" El yo es un movimiento en el gentío".



I


Alcalina, sin sosiego, masculina,
estrambótica, sin apego,
ácida, demagógica, tan culpable,
tan sobrable, tan observable,
confusa, transparente, mitad vacía,
inconsecuente, sin apariencias,
desaparecida, amanecida, trascendente.

II

Me amanece con resaca, en los ojos,
en los párpados, en las manos,
y no hay preguntas
y no hay palabras
y no hay respuestas
y no hay silencios
y no hay tiempo
y no hay…

Me regodeo en la piel, y recuerdo:
lo que no he dicho
lo que he tocado
lo que he abrazado
lo que he llorado
lo que he encontrado
lo que he estremecido
lo que he anotado

lo que he cogido
lo que he respondido
lo que he reído
lo que he tomado
lo que he amado.

Tengo los sabores en el paladar:
sal, azúcar, arena.
Ayer sabías a arena,
por la madrugada
mientras morías;
por la noche de anoche
mientras me leías,
en mí, en ti, en sí.
en ti sin mí,
en la mañana.

III


¿Dónde pongo lo que no he dicho
lo que no hace falta
lo que me pregunto
lo que no respondo
palabras, razones, cabras,
serpientes, comezones,
desazones, dragonas?

En la cama donde te esperé
en la cocina con el café
en la ventana que cerré
en la puerta que atranqué
en la boca que besé
en esta mujer que soy y no la que fue.

No quiero razonar
no quiero pensar
no quiero encontrar
no quiero absorber
no quiero formular
no quiero anclar.

Tú tienes lo propio,
yo busco lo mío,
tú danzas con giros
del “voy y regreso”;
yo tengo este frío
en el lado izquierdo de la cama
en el lado izquierdo del pecho
en el lado izquierdo del cuerpo
en el lado izquierdo del mundo
en el lado izquierdo del tiempo
en el lado izquierdo del viento
en el lado izquierdo del rostro.
Y repito, como un único rezo:

ya no estás, ya no soy
ya no soy porque estás
ya no estás porque soy
ya no te necesito
ya no te busco
ya no, llano...[
tengo el cuerpo marchito.

martes, julio 17, 2007

¡Puta...!










“Te prevengo de algo: carezco de olvidar”




No hay nada que me deje "peor" que la desazón, es como esas cosas de no saber qué te picó, pero está hinchado. Tal vez se relacione con mi firma, dicen que firmo cerrado, que busco aterrizar, pero que recuerde lo que he querido siempre es volar, permanecer suspendida, hace muy poco tiempo comprendí que ascender -no subir-, no es volar, pero no es bajar, y ahora pareciera que es la montaña rusa. Me extraño y me encuentro, así de ligero... me extraño porque me cacho haciendo cosas diferentes, caminando o disfrutando inmensamente del minuto del periódico del domingo, del café por la mañana y la lectura a las siete -cuando jamás despertaba hasta las doce...¡es domingo! Me extraño porque era todo más complicado, más rebuscado, y yo era de ese modo.

Me extraño cuando me descubro admirando a Octavio Paz y deteniéndome ante sus palabras; cuando los amigos que me salvan, los hermanos, mi familia, no estaban conmigo en la guerra del 99, ni en la batalla del 2001, y aún más asombroso: no son todos quienes se quedaron conmigo cuando la hecatombe del 2006; me extraño a mí misma y mis tragedias abismadas, pero es una nostalgia tan imperceptible que me hace abrazarme de Fulio, mirarlo cerquita y seguir bebiendo café.

Desde ya me extraño, porque es un verbo de la revolución lingüística, esa del tronco indoeuropeo; es un verbo como amar, pero este último es más complejo en el ejercicio, complejo en la operatividad, complejo en las sábanas, en la temperatura corporal, en los sentidos, en la lealtad. Hoy leía de Octavio Paz una línea que hablaba de la importancia de contar con "Hidalgos", de la trascendencia para la lengua española de la palabra, de la carga semántica entorno a la lealtad, honestidad... y todo lo que le sigue, y pensaba en Fulio, en David, en Fausto, en Moy, en Noé, en estos nenes hermosos que conforman el club de los imposibles, y me sonreía. No pensé en mí, no sé por qué; a veces me pienso como articulada de otros brazos que son los de ellos, como sostenida y contenida en sus brazos. Cuando lo hago todo transcurre lento, suave... y se me olvida que me extraño, porque es un placer culpable ese extrañar a quien ya no está, ya no soy, ya no vive... ya no (¿llano?).

Me extraño cuando me grito: "¡Puta!" frente al espejo y me sonrío; me extraño cuando sé que no es precisa la definición corriente de la palabra para mí, que me refiero a "putare... poner a juicio: juzgada", y así me siento y así me asumo, pero no me disgusta, no me inquieta, no me pasa nada, sólo sé que soy, y es lo que me cobija.

"¡Putaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!" Me grito cuando me cacho disfrutando a mi amiga Bere-negri, por quien me importa un pito que sigamos sumando edad y sin cumplir los cinco años; a Silvi mi roomate, que no sé cómo puede resistirme despierta cuando la verborrea asoma a las doce de la noche... y me siento así, con la absoluta certeza que no me agredo, que no me ofendo: ¡me libero! Pensemos un poco: por años la palabra ha tenido una connotación sexual explícita de promiscuidad (no quiere decir que yo no sea sexual y medianamente pro... mis... cua... no llego a completar la frase), pero esa ya no me alcanza, ya no me roza, porque es esa sensación de aire corriendo por el rostro, la ventisca adelgazando la mañana lo que me lleva a levantarme cantándole a mi planta "Matilde", que sólo quiero casarme con ella; a mirar a "Gypsi y Mafalda" como las más guapas de la cuadra, y decir: "¡carajo! de las razones que me dieron para una partida fue que simplemente les parecía inestable emocional, no congruente con mi vida, no estable económicamente, -y la última que me hizo ser yo quien dijera adiós- fue justo que, de una manera muy linda, afirmaron que no puedo estar con una sola persona, o sea en español mexicano: "¡Puta!" ¡Qué rayos, pues que lo sea!" Y yo repito del modo más orgulloso:

¡Esta que soy-esta que ves-esta que siente-esta SOY YO!



A veces, lo pienso un poco más y llego a aceptar todo lo que me han dicho, miro pa'l cielo, y digo: "¡cómo no!, eres todo eso... y lo que le sigue", pues miro ojos verdes, o miel, o cejas, o piel o nada, cabello diferente, y me siento tan recontra libre que al final, así, sencillito, cuando todo se complica me alegro una enormidad que el sábado me vaya al café y el domingo al periódico, así, nomás a leerlo en la calle; tan parecido como que si me pierdo -igual que el domingo 15-, y es en demasía trascendental encontrarme, pienso en "mi Fulio", en negri, en Partner, en Carnal, en Hermano, en Junior, en mi Roomate... en el club de los imposibles. Y descanso, sé que aunque gire tres veces a la derecha, giraré siempre sobre mis talones si me quieren lastimar, y justo, ¡seguro! allí estará Fulio... y lo que le sigue y a lo que sigue.

lunes, julio 16, 2007

Dos Cuerpos (Octavio Paz)



Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces en la noche enlazadas.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.


Dos cuerpos frente a frente
son dos astros
que caen en un cielo vacío.

Ella


"...Ajá, dicen que me lavo las manos como mi padre, y que por él soy zurda..."


Dicen que ella miraba sus manos mientras la soltaba, dicen que no la miró a los ojos mientras se precipitaba a la caída, al laberinto.

"... ¡Aquí están tus timbres!, ¡hey, olvidaste tus timbres!"
Ella la miraba, recordando: "Sigo viviendo en el mismo lugar, te esperé dos años, tres "teamos", cuatro silencios y esta muerte tan mía, tan igual, tan sin ti.

"Dicen que me lavo las manos como mi padre, así, asá... te solté..."






jueves, julio 12, 2007

Los cuentos que yo cuento...








Es como la canción del Joaco "...los cuentos que yo cuento siempre acaban mal", pero en poesía. Con el paso del tiempo me "cacho" (palabra favorita de este mes) fatalista y dramática, -no dramaturga que también me asumo. ¿Por qué? Pues por todo lo que está y soy, por las imágenes, por los poemas de hace un par de años, por la palabras y hasta por el whisky.


El cine que miro y las palabras que pronuncio de pronto se parecen tanto que cansan, pero esto es un poco el retrato de mí, de hace un par de años; ahora, por ejemplo, sé que con frecuencia en una circunstancia que puede ser digna de un sermón franciscano (conocido como "pancho", drama, show...), puedo decir "Altito" (palabra nueva y más favorita que la anterior, sinónimo de "¡Basta!", pero sin gritos), sin dar un paso atrás y entendiendo que ocurra lo que ocurra no debo moverme del sitio en que comencé esta vida que me ha dado por llamar mía, y que comparto con las personas que amo y me significan. Tal como he dicho: "Ésta que ves... esta que soy".


Con todo esto no quiero decir que dejaré el drama, porque está adherido a mi estructura, pero puedo mezclarlo un poco con un "algo" cachondón, como el poema que aparecerá después de este texto ("Hacia adentro", 2003), porque sé que el corazón arde y desde la selva de asfalto y cemento los silencios entierran, amenazan, fracturan, quiebran, pero... ¡me importa un pito, qué es lo que pase con mi corazón otra vez! En mí, en sí, hay una sola promesa: "Si la vida es un tren y se detiene 20 segundos frente a mí, me subo; y si acaso por despiste se detiene en la estación de la decepción, del dolor y/o desvarío, no me voy a bajar, pediré un bocadillo, gritaré por agua, al fin y al cabo esta es la vida y además que me gusta, me fascina compartirla contigo, contigo, sí, y también contigo y contigo y contigo...pero sobre todo contigo, dije ¿contigo?

Noches negras (2001)




Verso espuma, mar cayendo
luz de plata sobre el mar rojo
(la niña contando cabellos)
Menguante, creciente,
sol entre los ojos para la marca,
(rueda, rueda, la cigüeña llorando)

Oquedades entre poco, migajas
sobre esta arena el exiguo descanso
azul-violeta, persiguiendo peligros,
lamparadas de agua virgen:
¡el diablo sigue preso al borde del cañón!

Romeo, rozando la cuerda.
Romeo, al ras de la tierra.
Mediterráneo cayendo sobre los hombres,
sobre los pasos, sobre los muertos.
Noches negras, sábanas polvorientas
noches negras, detenidas,
de vientos y mujeres viejas
(la niña rasgando la piel)
¡Padre, Madre… Nunca, Siempre!

Nombres Propios (octubre, 2000)



Hay días, noches, voces
que me canso de ser yo .

¿No soy acaso una sombra,
condenada a la eterna duda?
Me canso, vértebra, sangre.
Me canso, flor de pájaro en vientre.
Y no existe fórmula que recargue mi hambre.
(cinta blanca, cinta azul, espasmo)
Runa, duna, luna, bruma: cambio.

Hay días como mi nombre sin apellidos.
Hay noches vueltas surcos,
canales sin mortaja, sin incendios.
Y Alejandría, Grecia, Egipto,
desvarío, estrella y silencio…
todos nombre sin apellido.
Son días y voces transitando por la carne,
días a medias, trazados, sin huella;
cansados de ser yo quien les respire,
(si bemol, fa mayor, do minúscula)
raya, rasgando; pantalla, rompiendo.

Noches que me canso de mi nombre
de ausencia en la garganta,
de muerte a medias,
¡ser yo, ser yo, sin hambre, sin nombre!

lunes, julio 09, 2007

¡Qué urgente es este abecedario!
O...
de origen, como la sangre caliente,
la rabia discreta,
la piel en contacto;
¡qué urgencia en la carne, en la tierra,
en el cielo, en la vida que vivo!
P... de piel, de poro, de no-pérdidas,
y yo que ya no tenía pensamientos,
que del huracán regreso,
hoy... lo que hay en mis ojos ya no contengo.

¡Qué manía por explicarme las cosas!

¡Qué manía cuando la naturaleza entera
no explica el milagro de tocar una cuerda
y a ese acto llamarle música!
¿Cómo puedo explicar el roce de unas manos,
la sangre en las venas, la sin razón compartida?
Hoy no quiero, hoy me rehuso, me atengo,
me pierdo, me encuentro, me bebo, me absuelvo;
hoy, sólo hoy, sin otro matiz, me abrazo,
me enfrento, me abismo, no ceso.

Hoy, me sé la que soy, la que no he sido,
coincido conmigo, me sirvo un café,
una taza, la que guardaba para el gran evento,
para la tarde grande de un placer definitivo,
para el día, ese, especial, con prestigio,

hoy me la tomo, hoy me cobijo, me enfrento,
he crecido, demasiado para poder rodearme,
para no palparme, para no entregarme,
para no saberme, para especificarme,
hoy, me quedo, así, sin explicaciones
y un abecedario infinito, así, a merced,
con tanta sed por este delito.

viernes, julio 06, 2007

PUEDES JUNTAR LAS MANOS

Oliverio Girondo
La gente dice:
Polvo,
Sideral,
Funerario,
y se queda tranquila,
contenta,
satisfecha.
Pero escucha ese grillo,
esa brizna de noche,
de vida enloquecida.
Ahora es cuando canta
Ahora y no mañana
Precisamente ahora.
Aquí.
A nuestro lado...
como si no pudiera cantar en otra parte.
¿Comprendes?
Yo tampoco.
Yo no comprendo nada.
No tan sólo tus manos son un puro milagro.
Un traspiés,
un olvido,
y acaso fueras mosca,
lechuga,
cocodrilo.
Y después...
esa estrella.
No preguntes.
¡Misterio!
El silencio.
Tu pelo.
Y el fervor,
la aquiescencia
del universo entero,
para lograr tus poros,
esa ortiga,
esa piedra.
Puedes juntar las manos.
Amputarte las trenzas.
Yo daré mientras tanto tres vueltas de carnero.

martes, julio 03, 2007

Yo,

Me han preguntado si llamarme farsante no es un poco rudo, la cosa que lo que he respondido es que me parece el antipiropo adecuado que me define, a eso me dicen que si sé distinguir entre agresión y antipiropo, y pues... por supuesto que digo ¡no!. No me planteo esas cosas, esas son vainas de psicólogos y lo que yo quiero es escribir, ¿qué mierda me importa si es un antipiropo o una agresión?, el mundo está re-suficientemente podrido para que encima y detrás y de lado me planteé vainas como esa. Esta es una bitácora de vuelo, no un comparativo entre Jung-Freud-Lacan y el ilustre de mi terapeuta, ¡vaya, que también tengo uno!


Sí, soy una farsante, comedida e inmediata, porque de día y de completo, paso diciendo que es el orden, el exacto cumplimiento de (...) lo que me importa y me abanco la disciplina de lo que se tenga que abancar, cuando sé que estoy rabiando por encontrarme con las letras, con el cine, con lo que hay por leer en este mundo. Y dale... que ahora me ha dado por escribir por acá, y no sólo para mí y es que tal vez y sólo tal vez, recuerda que hace un buen tiempo, eran también mías las palabras de la película de Achero Mañas: "¡Claro que me encantaría cambiar este puto mundo¡".

Discurría al principio entre dejarle por título "El club de los imposibles", como mis amigos y yo: "... balas perdidas con siete vidas", pero después pensaba en Bunbury que no tengo tanta complicidad con él, y busqué "La del pirata cojo", San Joaco Sabina, santo patrón de las golfas, pero no lo caché también como pensaba, así que al final, recordé aquella tarde que sonriendo repetí: "lo que yo soy, es farsante, porque no me importa ni esto ni aquello ni más, me importa escribir, qué digo me importa: es lo único que tengo y no tengo, por eso me gusta". Así que, tal, soy una farsante, y caramba qué orgullosa me siento de serlo.

La del Pirata cojo (Joaquín Sabina)

No soy un fulano con la lágrima fácil de esos que se quejan sólo por vicio, si la vida se deja yo la meto mano, si no, aún me excita mi oficio. Y como además sale gratis soñar y no creo en la reencarnación, con un poco de imaginación partiré de viaje enseguida a vivir otras vidas, a probarme otros nombres, a colarme en el traje y la piel de todos los tipos que nunca seré.

Al Caponne en Chicago, legionario en Melilla, pintor en Bombanash, mercader en Damasco, costalero en Sevilla, negro en Nueva Orleans. Viejo verde en Sodoma, deportado en Siberia,sultán en un harén, policía ni en broma, triunfador de la feria,gitanito en Jerez. Tahur en Montecarlo, cigarrillo en tu boca, taxista en Nueva York, el más chulo del barrio y tiro porque me toca, suspenso en religión. Confesor de la reina, banderilero en Cádiz, tabernero en Dublín, comunista en las Vegas, ahogado en el Titanic, flautista en Hammelin.

Pero si me dan a elegir entre todas las vidas yo escojo la del pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo, el viejo truhán, capitán de un barco que tuviera por bandera un par de tibias y una calavera.

Billarista a tres bandas, insumiso en el cielo, dueño de un cabaret, arañazo en tu espalda, tenor en Rigoletto, pianista de un burdel. polizón en tu cama, vocalista de orquesta, mejor tiempo en Lemans. Cronista de sucesos, detective en apuros,conservado en alcohol, violador en tu sueños, suicida en el viaducto, guapo en un culebrón. Morfinómano en China, desertor en la guerra,boxeador en Detroit, cazador en la India, marinero en Marsella, fotógrafo en Play-Boy.

Pero si me dan a elegir entre todas las vidas yo escojo la del pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo, el viejo truhán, capitán de un barco que tuviera por bandera un par de tibias y una calavera.

lunes, julio 02, 2007

El club de los imposibles (1996-2006) E.B.

(Esto va comenzar
vaya mirada que están cruzando los púgiles
suena la campana y comienza el combate...)
Pagamos el peaje
y tenemos todos
los semáforos en verde a la vez
aspira fuerte el napal
que huele a victoria
el apocalipsis now
si quieres cometer
un par de errores malos
pregúntale a la banda loca
luna ida mortal
por cada momento de gloria
del que podamos difrutar
bienvenido al club de los imposibles
de balas perdidas con siete vidas
tenemos prisa por llegar
bienvenido al club de los imposibles
guarda tu dinero para medicamentos
bienvenido al club...bienvenido al club de los imposibles
de balas perdidas con siete vidas
tenemos prisa por llegar
bienvenido al club de los imposibles
guarda tu dinero para medicamentos
bienvenido al club....dame, dame, dame, más...

Una historia con histeria

04:26 p.m. 10/04/2003

Buscaste una boca -no mía-
nunca te sentí tan cerca
y gritaste llorando:
"uno es el mundo que me llena y me vacía"
Y me aferré a tu tristeza,
y a mi maldad naciente
y me encontré al otro día
cobijándome de plata y oro
con el hilo de tus piernas creciente

Buscaste una boca -no mía-
desafiaste al destino con huídas
regresaste vuelta papel, casi dormida
partida del vientre
sin temor de no poseerte
y de entre tus manos
(las manos que nunca serían mías)
dejé el milagro de tenerte.

Buscaste una boca -no mía-
allí te encontré,
mientras tomabas la daga
para cortarme la lengua.