martes, julio 03, 2007

Yo,

Me han preguntado si llamarme farsante no es un poco rudo, la cosa que lo que he respondido es que me parece el antipiropo adecuado que me define, a eso me dicen que si sé distinguir entre agresión y antipiropo, y pues... por supuesto que digo ¡no!. No me planteo esas cosas, esas son vainas de psicólogos y lo que yo quiero es escribir, ¿qué mierda me importa si es un antipiropo o una agresión?, el mundo está re-suficientemente podrido para que encima y detrás y de lado me planteé vainas como esa. Esta es una bitácora de vuelo, no un comparativo entre Jung-Freud-Lacan y el ilustre de mi terapeuta, ¡vaya, que también tengo uno!


Sí, soy una farsante, comedida e inmediata, porque de día y de completo, paso diciendo que es el orden, el exacto cumplimiento de (...) lo que me importa y me abanco la disciplina de lo que se tenga que abancar, cuando sé que estoy rabiando por encontrarme con las letras, con el cine, con lo que hay por leer en este mundo. Y dale... que ahora me ha dado por escribir por acá, y no sólo para mí y es que tal vez y sólo tal vez, recuerda que hace un buen tiempo, eran también mías las palabras de la película de Achero Mañas: "¡Claro que me encantaría cambiar este puto mundo¡".

Discurría al principio entre dejarle por título "El club de los imposibles", como mis amigos y yo: "... balas perdidas con siete vidas", pero después pensaba en Bunbury que no tengo tanta complicidad con él, y busqué "La del pirata cojo", San Joaco Sabina, santo patrón de las golfas, pero no lo caché también como pensaba, así que al final, recordé aquella tarde que sonriendo repetí: "lo que yo soy, es farsante, porque no me importa ni esto ni aquello ni más, me importa escribir, qué digo me importa: es lo único que tengo y no tengo, por eso me gusta". Así que, tal, soy una farsante, y caramba qué orgullosa me siento de serlo.

1 comentario:

Liliana dijo...

Creo en la profundidad de las cosas, aunque en el análisis soy muy mala para discutirla... La poesía no es lo mío, sin embargo, reconozco (y detecto, por supuesto) la sensibilidad de quien escribe... buen trabajo, Jazz, seguiremos leyéndote.