lunes, julio 16, 2007

Ella


"...Ajá, dicen que me lavo las manos como mi padre, y que por él soy zurda..."


Dicen que ella miraba sus manos mientras la soltaba, dicen que no la miró a los ojos mientras se precipitaba a la caída, al laberinto.

"... ¡Aquí están tus timbres!, ¡hey, olvidaste tus timbres!"
Ella la miraba, recordando: "Sigo viviendo en el mismo lugar, te esperé dos años, tres "teamos", cuatro silencios y esta muerte tan mía, tan igual, tan sin ti.

"Dicen que me lavo las manos como mi padre, así, asá... te solté..."






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