He aquí que estoy sedienta... y recibo del poeta, de su obra y de sus manos, las palabras que no parten, que no agrietan mi garganta.
Bocas
¿Dónde empieza la boca? ¿en el beso? ¿en el insulto? ¿en el mordisco? ¿en el grito? ¿en el bostezo? ¿en la sonrisa? ¿en el silbo? ¿en la amenaza? ¿en el gemido?
Que le quede bien claro donde acaba tu boca ahí empieza la mía.
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