Nací un siete de junio, mi padre solía recordarlo siempre. Y fue un jueves 7, cuando me sentía bastante mal en resumen y sin mucha idea de ahondar en lo que ocurrió, me dormí gastada y cansada de hacer lo mismo y esperar resultados diferentes. Amaneció y ya entrada la tarde me entregaron un regalo, maravilloso: mi padre había grabado un cd en audio y en éste se encontraba un poema, de Mario Benedetti, justamente me lo había dedicado y yo pensé y pensé que no había casualidades... la parte final del poema me sonó más a, en su momento, un espacio para acercarnos, pero ahora en una lección por aprender. Y con eso me quedo. Hace un año y dos meses que mi padre murió, desde entonces, cuando en un momento de abrazo lo necesito alguna señal como este poema que consigo adivinar, él viene de regreso aquí, conmigo. Mi padre, me duele mi padre, pero extrañamente hoy consigue hacerme sonreír.
Bienvenida
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabés
cómo te pienso y te enumero
después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco
yo nostalgia
tú nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie
tu rostro en la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta como pueblo
y eso te da una lumbre inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario