Hace un año por estas fechas aproximadamente me obsequieron dos libros, uno de ellos de Jean- Marie Gustave Le Clézio, el otro de Doris Lessing; supongo que es parte de lo que ocurre conmigo cuando hay que darme un obsequio, es inmediato saber que un libro será un excelente regalo, porque así es, la cuestión acá es que se trataba de "El diluvio" y "El cuaderno dorado", respectivamente, ambos libros son excelentes, creo que los comentaré en otro momento. Los autores que he mencionado tenían la no coincidencia de ser premios nobel, como ahora deseo el libro "El columpio de la respiración" de Herta Müller.
Regresando al tema de todo esto, meses más tarde, en mi grupo de amigos se comenzó a comentar sobre el interés de un libro, "El pez dorado" de Le Clézio, comentaban que era muy hermoso o que podía serlo, que narraba una excelente historia, la cuestión era el interés que mostraban hacia él, decidimos leerlo, pero la verdad es que no todos cumplimos con el propósito, sólo dos de nosotros que aún no lo hemos comentado lo hicimos.
El pez dorado(Poisson d'or) Jean-Marie Gustave Le Clézio Traducción: Mercedes Corral Editorial: Tusquets Colección Andanzas (392) Género: Novela
La novela narra la historia de Laila quien es una joven marroquí que fue secuestrada a los seis años. Laila hará todo lo posible para sobrevivir gracias a la pasión que tiene en la literatura y la música, esta niña que fuera secuestrada, vendida, violada y maltratada, ante los ojos de Le Clézio, posee un deseo impasible de lucha, de coraje, la narrativa de Le Clézio es maravillosa, pues más allá del morbo, el dramatismo fácil, el clisé está el coraje, el amor por la vida, por la luz.
El autor puede diseccionar el carácter de este personaje, transparentar el espíritu de Laila, desde la primera página: "Cuando tenía seis o siete años, me raptaron. En realidad no me acuerdo muy bien de cómo fue, porque era demasiado pequeña y todo lo que he vivido después ha borrado ese recuerdo. Es más bien como un sueño, como una pesadilla lejana, terrible, que se me repite algunas noches y me deja alterada durante todo el día. Hay una calle blanca por el resplandor del sol, polvorienta y vacía, el cielo azul, el grito desgarrador de un pájaro negro y, de pronto, unas manos de hombre me arrojan al fondo de un gran saco y me ahogo."
La novela está narrada en primera persona, ese estilo intimista, genera un acercamiento particular entre lector y autor, una relación así como en una conversación frente a frente. Conforme la novela se tiende en el escenario presenciamos una verdadera tragedia, un cúmulo de emociones humanas, y lo humano a veces es también lo terrible, y la vida de Laila es vigorosa y tierna, cruel y abrumadoramente intensa. No podemos ser "El pez dorado", pero sabemos que ese personaje de papel, conforme transcurren las páginas, está dotado de una fuerza y una sensibilidad más propia de las pasiones, de lo que somos. Laila era un pez dorado, como los peces, tal cual, pero no podré decir en este espacio por qué podría serlo, pues de hacerlo te perderías leerlo, saber, saborear, escuchar y comprender la terrible y por cierto luminosa visión de "El pez dorado" de Le Clézio.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario