Creo que ha pasado el tiempo, pero no ha pasado pa' fuera si no pa' dentro.
Ha pasado porque está en todas partes gritado y asustado. Porque está en los cuadros que no he pintado, en los trabajos que no he puesto y en mis tortugas grandes. Está en mis peces, en mis libretas y en la forma en que he escribo ahora. Ha pasado y me da gusto, aunque como siempre cuando las horas se ensanchan y no me dicen nada, pues pienso en Virginia y sus horas, esas que hablaban de la guerra y que causaban angustia y eternidad recalcitrante.
Hoy fue un día maravilloso de cabo a rabo... aprendo cada día que el domingo no es tan malo, fue tan extraordinario que frente al puesto de periódicos no compré el periódico del país, pues bien sabía que con tanta vida corriendo de lado a lado... no podría leerlo, en cambio leí a Octavio Paz, como siempre, repasé un poemario de una gran amiga, re.pensé sobre el mío, el segundo, y del tercero descansé, porque bien sé que es más complicado, extrañé tanto hablar de poesía, intenté recordar con quién lo hacía... olvidé los nombres... entré al cine, recordé que quiero ir a medio oriente... me gustó pensarme debajo de un limonero, pero no encontré razones para seguir esperando... por el contrario, al llegar a casa, decidí ver mis aretes largos recién comprados y recordar cuánto me gustan las piedras... las piedras... alguna vez escribí sobre las piedras.
Es el tiempo que pasa, pero algunas cosas se quedan... como las piedras. Recuerdo, y sigo cantando una tonadita que viene de lejos: "calma, todo está en calma".


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