Cuando una puerta se cierra, con el aire abre la otra, parafraseando a Saramago.
Puerta con perilla, sin perilla; la puerta con cerrojo y sin éste. La que se derriba, la que permanece, la de doble chapa, la que es chapada a la antigua, la que se forza, la que se abre simplemente, la de madera, la de metal, la de la vida, la del corazón, la que sigue, la que se arroja, la mía, la tuya, la nuestra... la de la victoria.
Buena noche.
Esta puerta no está abierta, no tiene timbre, pero sabes cómo llamar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario