jueves, diciembre 31, 2009

En los últimos minutos...

De este año, decidí que podía comprender las palabras de Jorge Drexler honestamente:_

Fuimos lo que fuimos


Porque entre el lunes y el martes
me sobra tiempo para necesitarte
porque me miento
si digo que tu mirada
no fue mi mejor testigo
porque aunque ya no me duelas
a veces busco tu nombre
en mi chistera
porque aún no vino el olvido
para llevarse el último de tus abrigos
por los besos que aún nos quedan en la boca
por los miles de homenajes que nos dimos
por nadar y no guardar nunca la ropa
por los dedos juguetones del destino
porque fuimos lo que fuimos
porque fuimos lo que fuimos
porque cuesta confesarte
aún le tengo miedo a tenerte delante
porque en cuanto me descuido
me atropella tu recuerdo en el pasillo
porque no puedo negarte
que te quise sin querer y más que a nadie
porque mi doctor previno
que para este corazón estás prohibido
** por los besos que aún nos quedan en la boca
por los miles de homenajes que nos dimos
por nadar y no guardar nunca la ropa
por los dedos juguetones del destino
porque fuimos lo que fuimos
porque fuimos lo que fuimos
porque fuimos lo que fuimos

miércoles, diciembre 30, 2009

De HONESTAMENTE... el H2

Escribo mi nuevo poemario, te dejo aquí el segundo poema. Si hallas que mi palabra toca dentro de ti, fue escrito para ello.
Tu silencio

El silencio es la caricia más nítida,
el barco que no termina de naufragar,
la soledad tan tibia y tus ojos de niña.

En silencio vuelvo a creer en Dios y en ti,
y comienzas a reposar sobre mis ojos.
En silencio te desbocas hacia el infinito
y yo, descalza y amada, voy a tu encuentro.

En silencio te sé, me sé, callada al reclamo
y no mudo mi estado, aunque dentro,
en el lugar preciso, todo grite que amo,
que existes, que llegas, que vienes,
que entregas, que abrazas y cierras la pena.

El silencio es comunión y me absuelves,
se queda mi sed en tus manos abiertas.

lunes, diciembre 28, 2009

Más extraño que...

Apenas hace un par de días conseguí ver la película "Más extraño que la ficción", Dir. Marc Foster (2006), reconozco que me ha impresionado lo suficiente. Leyendo de un lado a otro me encuentro con el concepto tan llevado y traido de "metarrealidad", "metalenguaje"... bla, bla... A mí me ha parecido una preciosa historia, así, una excelente realización de quien también hiciera "Cometas en el cielo", "Descubriendo el país de nunca jamás", este film está dotado de una estética maravillosa, de mucha certeza sobre quiénes somos, quiénes jamás seremos y aquello que vale la pena. Me recomendaron esta película, en realidad sí soy muy de recomendaciones porque me parece que todas pueden ser sumamante valiosas, así que atendí a ésta y el resultado fue muy interesante. La búsqueda del sentido, quizá sea la búsqueda que menos tiene sentido, pero es maravilloso cuestionarse al respecto, los resultados pueden ser como la caja de chocolates de Forest... En fin, me ha gustado la película y me tomó -lo sé bien- mucho trabajo encontrarla, como todas las cosas que valen en verdad la pena, hacía tanta falta darle tiempo.


martes, diciembre 22, 2009

Diciembre me gustó...

Pa' recordar. Pa' olvidar. Pa' encontrar. Pa' fotografiar. Pa' escribir. Pa' entender. Pa' amar. Pa' memorizar. Pa' leer. Pa' no regresar el camino andado... Pa' volver a empezar.

Yo soy un moro judío...




que vive con los cristianos...
Jorge Drexler


Esa mera soy yo... mi abuela decía que mi bisabuelo era gitano. Mi madre dice que mi bisabuela era judía. Mi padre -como más de la media de la población- era hijo de españoles... y yo... yo... ¡santo Dios! que creo en Dios por todos lados.

A mí me gusta ver a mis sobrinas vestirse con lo que quieran y saber que cada vez más se acercan a soñar diferente, y veo cómo crecen y dejan a los otros tres pensando que apenas son críos.

Me gusta comer con mi madre y saber que le gusta comer conmigo, y ver películas y abrazar a mi hermana, conversar con mi hermano y tomar café con mi cuñada, beber cerveza con mi cuñada y saber que están todos juntos, pero no revueltos. Me gusta saber que allá en otro lado está mi perro Morgan y toda mi familia, la que me fui construyendo con fe y buena voluntad.



Aunque sé que no soy un moro judío, me gusta saber que ando en todos lados, un día pensé que no tenía patria y me dediqué a buscarla, la encontré y después me fui, porque yo soy mi escalera y a veces también mi patria...






"...vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste"

lunes, diciembre 21, 2009

Supongo que...


Tengo los ojos fijos, pero no soy la mujer de la que habla Neruda.

Amo terriblemente y todo irá bien algún día.

Abrazo temores y ya no me regodeo en ellos.

Foto:_ "En voz baja" Jasmín Cruz-Cacheux


Tengo un par de piernas que duelen con frecuencia.

Tengo ojos para ver y a veces los ocupo para contemplar el cielo.

He sido ciega , inválida, pero ya lo olvidé y ahora camino y ando y puedo seguir.

Es casi fin de año y no hay fantasmas en la casa, sólo un par de dolores, pero era necesario.

sábado, diciembre 19, 2009

De roto a roto

Meses diciendo que todo era un pinche jarrón roto... Y lo que realmente se rompió no fue el jarrón.
Semanas asumiendo que todo era culpa del jarrón y el jarrón no está... tú tampoco y lo roto no es el jarrón si no ... si no... no.



viernes, noviembre 27, 2009

La suma de mis equivocaciones

El color del cielo y la mirada en el pelo.
El sabor del silencio y un trago de chocolate.
El agua de la llave y la lluvia en el cuerpo.
La manera de mirar y la mirada que no alcanza.
La suma de las noches y las decisiones.


Brote y circunstancia.
Árbol y cometa.
Zona y precipicio.
Infancia y promesa.

Hoy, soy la suma de mis equivocaciones,
de mis deseos y atrás quedan ya los falsos profetas.

lunes, noviembre 23, 2009

A veces...



Las palabras no llegan y me voy olvidando que escribo aquí... me pregunto si bastará que escriba en todos lados, que mi oficio sea cada vez más éste. Las respuestas no llueven ni el tiempo es el necesario para dudar, para no comprender.


Me llamé Diablo y no frené la palabra, hace seis años o dos noches, en realidad no importa. Me grité farsante cuando no pude gritar te quiero, no te vayas, quédate cerca... y hubo quien me repitió que no era Diablo, que no fui farsante y me sentí instantánea, dolorosa como la música de Silvio, y doblé las alas porque no pude, no ser solo crisálida, porque no quise, porque mi voluntad es mía y no la rento y no la presto y la reafirmo y la sostengo. Y hoy, hoy ya sé que no soy ni seré más la reina de las fracasadas, que estoy entera, sorda a los reclamos, irresponsable a otras razones que no sean sólo mías, sin culpa por lo que finalmente se cerró, hoy me sé entera y me sostengo y me repito: primera llamada, segunda llamada, comenzamos...




Yo ya no soy Diablo


Yo ya no soy farsante


Yo ya no soy culpable


Yo SOY


A pesar del pesar... de quien sea.






Comenzamos.

lunes, octubre 26, 2009

Lo imposible

Así es la vida... lo imposible y probable no son caminos consecutivos ni siguientes ni definitivos... lo imposible y lo probable son opuestos.


Lo imposible es que esté y no esté, lo probable es que crezca y me detenga.



Ya no recordaba la sensación en los dedos de escribir en este espacio. Ya no recordaba qué se decía mientras se escribía en este lugar y para qué hacerlo. Definitivo es probable que lo olvide, pero imposible que deje de hacerlo.

jueves, agosto 27, 2009

De qué callada manera V


Apenas son las doce, aún hay barras de chocolate en la mesa. Luis Carlos sigue mirando por la ventana, observa suavemente a Miriam quien duerme boca arriba, tiene los ojos hinchados, ella es quien no se acostumbra a no ver a Luna, es ella quien no se acomoda a que estén separados; es lunes, ayer fue el día de visita. Él sabe que esa semana los separarán, le explicaron que él no puede estar en la misma habitación que su hermana, que se va haciendo mujercita, que no pueden seguir bañándose juntos, no fue mucho lo que ha entendido y quizá no haga falta que llegue ese día. Lleva días pensando cómo podrán reunirse con Luna, entiende poco de distancias y es habitual que confunda una gran calle con otra, la esquina con una ciudad. Cuando llegaron allí solía pensar que Luna estaba doblando la calle, sólo dando la vuelta, desconocía que Luna debía viajar más de una hora para llegar a verlos, desconocía lo que caminaba su hermana tras llegar a la ciudad, desconocía que era una ciudad diferente, desconocía su cama al dormir, porque Luna le llevó siempre su almohada limpiecita para que él no percibiera el cambio, desconocía que se separaría cada semana de su hermana, desconocía tanto que lo conocido eran las barras de chocolate, la almohadita que cambiaba su hermana y la pared: una fotografía de los tres hermanitos, ahora un poco oscurecida, nunca lo suficiente para que él no supiera que quien sonreía abriendo la boca era él, que la mano sobre su hombro derecho era de Luna, que la pequeña que sonreía con otra mano en el hombro izquierdo era Miriam y que esas manos eran su refugio, su familia.

Luis Carlos lo ha pensado mucho, cree que lo mejor es caminar por la calle, “todo derecho, derechito se llega al pueblo” le dijo la señora de la cocina, así que irá todo derecho con Miriam de la mano, porque eso le dijo Luna “La mano entre hermanos tiene sentido, así no te pierdes, así que dame la mano para cruzar, eres mi hermano…¿lo ves? Mano: hermano”. Así que debe darle la mano a Miriam, para que no se pierdan, para que puedan encontrarse con Luna y estén los tres, a seis manos… alguna vez fueron diez, eso le ha dicho Miriam y eran muchas, grandes, de ahí se le quedó el gusto por el chocolate, su padre le daba chocolate, ahora Luna se lo lleva, él entiende a medias que es complicado comprar chocolate, pero sabe que el chocolate sabe a Luna, sabe a su padre, aunque por más que se esfuerce no pueda recordar su rostro, sólo sus manos, deben ser como las suyas, las manos de los hermanos.
(continuará...)

sábado, agosto 08, 2009

De qué callada manera IV


Pedro mira de nuevo los documentos, no entiende una palabra de lo que ahí está escrito, pasa la vista y apenas reconoce los nombres al final de la última hoja: Diana Lara Mejía y Pedro Ozuna García. Le repitieron las palabras más de una vez: “En todas las hojas y al calce”. Pedro siguió pensando “… al calce.” Como la orilla, como el fin de las cosas todas. Terminar esta historia, terminar la historia y qué hacer con la historia-Miranda, con el libro de “El Canto en la nieve”, con los viejos poemas, con Miranda corriendo, con Miranda en su eterna bicicleta, con Miranda de su mano, con Miranda y sus mejillas, con Miranda entre sus manos. Todo lo que había en el mundo él lo colmaba en los ojos de Miranda, allí donde la contenía él era contenido, continente. Miranda… pero Diana, ella la necesitaba, como proa, como guardia, como vigía, como ancla… ¿y él? Miranda cuidaba de él con necesitarlo, ella lo hizo padre, él nació hombre, ¿qué pasaría con él sin sus pasos para vigilar el mundo, cómo encontrar la huella qué seguir? Los padres mienten cuando cuidan de los hijos, son ellos quienes les dan rumbo y destino, son ellos quienes les recuerdan qué comer, cuándo, a dónde vacacionar, cuándo ha terminado el tiempo de la deriva para hacer de esa isla un lugar compartido. Pedro lo sabe, una sonrisa se dibuja en su rostro, toma la carpeta con papeles y la arroja a la basura, no volverá a tocarla, pero volverá a verla muchas veces con la misma petición: “Firme. En todas las hojas y al calce”, pero no hay fecha que no llegue a su meta, sólo esta noche se permite aplazarla. Toma la botella de aguardiente se sirve un trago, bebe lentamente, saborea, luego alarga la mano sobre la mesa de noche: tocará la armónica toda la noche porque llueve, porque es de noche, por Miranda, porque sí, porque está solo y vuelve a ser isla, un punto sin cielo en cualquier universo.

Coge de prisa otra barra de chocolate, pregunta suavecito: ¿puedo tomar más leche? La voz se le queda en la garganta y sólo atina a mover la cabeza asintiendo. Luna no se siente bien esa tarde. La entrevista no la ha dejado complacida, tiene que buscar un empleo, una casa, un lugar para que pueda vivir con sus hermanos… y Luis Carlos quiere más leche, más leche… es todavía un niño, aunque la alcance en estatura, es así y no como ella lo pensaba, necesita cuidados y ella qué podría darle, una canción con armónica como le enseñara su padre y sólo eso, pero una casa es un punto lejano; comida a diario, escuela, ¿qué puede hacer ahora, si no ha crecido? Somos como luces diminutas en cualquier firmamento cuando estamos solos, nada qué alumbrar y la oscuridad se cierne para recordarnos cada vez más nuestra propia fragilidad. Miriam acaricia la mano de Luna, le pide que le cuente una vez más sobre los dragones que se quedaron en el cielo cuando ella nació: “¿Cuántos, cuántos eran?” Luna sonríe:
- Seis, seis como tu nombre. Te llamas reina del mar, así es en hebreo, María la mujer de la que nació el mar.
- ¿Y todo el mar nació de mi boca?
- Sí, todo, el mar es un traguito para la reina del mar y nos cubre a todos.
- Ah! ¿Y Luis Carlos? ¿Tiene historia su nombre?
- Sí, quiere decir hombre fuerte.
- ¡Claro!, y yo que pensé que quería decir comedor de chocolates.
Luna toma entre sus brazos a Miriam, sabe que no entienden que esa noche tampoco dormirán juntos, que en el corredor llorarán y le dirán que no se vaya muchas veces hasta que ella los pierda de vista y escondiendo sus sollozos mude su rostro por uno más fuerte, porque ella no es fuerte, no es suficiente para dormir con ellos, para seguir con ellos el camino, para acompañarlos a crecer como “personas de bien.”¿Qué es el bien? ¿Qué es lo correcto? No lo sabe, pero sabe que ahora hace lo que es correcto: irse, caminar pensando si esa noche dormirá en un sitio amigable donde no tenga apretar los dientes, omitir el grito. Quizá por esa noche pueda sencillamente tocar la armónica, como le enseñó su padre, beber leche caliente, abrazarse muy fuerte, para recordar que no está sola, es más complejo, la desolación tiene una coma en el texto que conformamos, un descanso para el vacío que tarde o temprano llega a sucedernos. Una coma, sí, ella es una coma en la gran novela de la vida, una pequeñísima parte que no alcanza a comprender por qué aún sigue estando presente hoja tras hoja y en cada párrafo.

Las emociones se adelantan en su pecho, está segura que pueden salirse, pero no comprende qué pasa, sólo sabe qué es la misma canción, no entiende quién canta, pero esa letra la conoce, ¿cuántos años tenía? No importa. Ese es su primer cigarro, se separa un poco el cabello de la frente, quiere beber el trago que le ofrecen, es mayor, tiene 18, y debe demostrar que ha crecido, que ha aprendido, aunque esa noche deba aprender algo más que un trago, deba aprender más que un cigarrillo, deba aprender digamos una línea de un párrafo enorme llamado vida. Miranda toma el cigarrillo, el corazón está a punto de salirse, el humo ha entrado por sus pulmones, acelera su ritmo cardiaco, ella lo entiende: una vez que lo ha hecho ya no lo dejará. Es la marca de cigarrillos de su padre, él se queda con ella de manera simbólica, de un modo no preciso; por la boca de alguien de algún modo ha nacido el mar, por su boca nacerá el fuego.

jueves, julio 23, 2009

De qué callada manera 3

Página 18, "En esta tarde, tus labios coronan noviembre, la paz es un mito. Aleteo de palomas sobre la plaza... ¿quién es el culpable? Soy yo, es la tarde, es un tiempo que corre sin intención..." Miranda cierra el libro, tenía doce años cuando comenzó a leerlo; lo ha terminado una y otra vez; cada año el mismo día en que partiera en el autobús sin escuchar lo que dijera Pedro, a quien no volvió a ver; seis años, pueden ser treinta, en realidad no tiene importancia. Sabe que la mitad entre los seis años que han transcurrido y los treinta que ella percibe es dieciocho y es la página que lee ahora, donde encontrara la nota; es su edad ahora, es la hora en que lee, es el tiempo que corre sin intención... es todo lo que ella quiere que sea, es también una fecha, un lugar, un parque de diversiones; una fiesta con dieciocho personas. Las cosas no existen sin nosotros, no hay un nosotros si no hay otro, si no hay quien lo vea.
Piensa en Pedro, se pregunta ¿qué habrá pasado con él, cómo se habrá sentido de no verla llegar cada verano; habrá ido a la cita acordada a la terminal de autobuses; habrá esperado; cuántos veranos? Seis veranos han pasado, Pedro no volvió a llamarle. Escuchó que Diana dijo un día: "¡Ese pendejo qué piensa...! Miranda no vive de libros y buenas intenciones... es un fracasado, pero yo me chingo, para que a ella no le falte nada. También es su hija ¡Pendejo, por eso lo dejé!" Seguramente ahí está la razón de la ausencia de Pedro; de los veranos encerrada; del trabajo necesario desde los trece; de las ocupaciones continuas y los estudios forzados sobre lenguas extranjeras.
Le gustaría ver a Pedro, pero al final... siempre al final sabe que su lugar está con Diana. Cuidándola. "Hay un espacio para todo y para todos. Se llama continente, Miranda, porque todos cabemos; todo tiene un espacio." Solía decirle Pedro. Sólo que el tiempo ha pasado sin intención y ella no encuentro su espacio en esa casa, en esa habitación, en esa cama, en esa ropa, sólo frente al mismo libro, frente a la nota que se quedó dentro, frente a esa hora, frente a frente del espejo que no la mira.
Dieciocho... cumple dieciocho, Miriam nueve, Luis Carlos ocho. No sabe cómo pasa el tiempo, pero entiende que hoy debe de ser un día importante, porque cumplió dieciocho, así, nadamás. Luna mira el reloj, es casi la hora en que recogerá a sus hermanos; casi la hora en que debe tomar sus cosas; casi la hora en que debe recordar cerrar la puerta con cuidado, salir en puntas, tomar los documentos y rogar porque esta vez si le permitan llevárselos, quedarse con ellos, así sin chistar, que le repitan lo que ella piensa que será: "Has crecido, puedes llevártelos." Crecer... ¿qué es crecer? Tal vez es cuando la punzada en los ojos disminuye a un simple ardor; quizá es que ha mudado de ropa y zapatos varias veces, que su cuerpo ha cambiado y... cambiado... eso puede ser crecer, crecer es cambiar, pero... ella no ha cambiado, sigue creyendo que debe seguir, que su camino es a seis manos, con seis ojos, con ellos a su lado..., en fin que el sentido de su vida está con sus hermanos, con esa vida que salva y cuida y florece con ella... entonces...¿crecer es cambiar? No, Luna sabrá más tarde que crecer duele, como el amor, como la esperanza, como el silencio, pero crecer es seguir creyendo sabiendo quién eres, entendiendo qué quieres; comprendiendo a brasa lenta que decir "sí", es decir "no". Crecer es decidir, crecer es seguir, crecer es dar respuesta a la vida con los brazos de cara al cielo, el "sí" a boca abierta, y el "no" ... encerrado, sostenido con el puño en señal de victoria.
Luna mira el edificio, por un momento trata de borrar el miedo de entrar, pero no lo consigue, ¿por qué entendemos la fuerza desde el grito? Nos volvemos tan tristes. El miedo nos hace dioses, el temor engrandece las ganas. Nada que se ha temido y reconocido nos permite paralizarnos. Nada peor que el miedo al miedo; el temor enardece, el pánico paraliza, pero el miedo al miedo enloquece. Ella se sabe valiente, se sabe fuerte, y su voz suave, casi a medio tono, no le permite mostrarlo. Fue valiente cuando enterró a sus padres, fue valiente mientras estudiaba de noche; fue valiente cuando dejó a sus hermanos, fue valiente al vivir con sus tíos, fue valiente cada noche mientras entraba a su habitación alguien diferente con olor a calle y sudor y rabia. Fue valiente cuando se fue de esa casa; fue valiente cuando comenzó a trabajar, fue valiente en aquel parque de juego cuando conoció a Miranda y jamás la olvidó... es valiente ahora, aunque el "sí" tan ansiado no llegue, porque tal vez y sólo tal vez, para alguien más, ella no ha crecido.

jueves, julio 16, 2009

De qué callada manera...

Pedro mira a su alrededor el autobús se ha ido; camina con su libro bajo el brazo y el morral donde llevara un emparedado para Miranda; no le gusta que estén lejos. "Es lo mejor, estará seis meses con cada uno y podrá tomar lo mejor." La continuidad nos hace conocernos. La distancia nos hace pertenecernos. Como un deseo necesario, como una forma de decir "quiero".
Luna recuerda a Miriam en la ventana, pegada al cristal haciendo una cara, luego a Luis Carlos, sonriendo. Si la vida fuera una sonrisa eterna con ellos entre sus brazos, pero la vida es la lucha constante siempre el mismo lugar, y al día siguiente la vida es un punto y seguido y no un punto y aparte. Y ellos, sus hermanos estarán lejos; Luna arrastra los pies mientras recuerda que lo mejor era ese lugar, ella no puede hacerse cargo de ellos, pero al menos los verá crecer, podrá visitarlos cada sábado, limpiará las mejillas de Miriam, quitará el chocolate del Rostro de Luis Carlos, mientras piensa patea una piedra, otra, tararea la canción que le cantara su madre:"De qué callada manera se me acerca usted sonriendo, como si fuera la primavera y yo muriendo..."
Pedro camina por el andén y escucha la canción, sonríe, apenas han pasado unos minutos que se fuera Miranda y ya la presiente, debe ser la sensación de extrañar, el vacío que se queda. Miranda solía decirle que extrañar era como un café calientito, amargo a la prueba, pero dulce al paladar.
Casi al final de la calle, Luna recuerda que extrañar es el viento en los ojos, de qué otro modo se explica que le ardan así, de qué otro modo explica que le piquen de atrás para adelante; extrañar es tierrita en los ojos, tierra en la boca, extrañar es el café de su abuela y sus manos en la cara. Extrañar es aquella chiquilla como ella en el parque de diversiones, la misma que acercándose le dijera: "¿puedo jugar contigo?" Y después sin aviso, le dijera en las alturas: "Disculpa, es mi padre, tengo que ir, tengo que ir..." Apenas alcanzó a preguntarle, "Oye, ¿cómo te llamas?" "¡Miranda!" "¿Y tú?" "¡Luna, Luna!"
Así es extrañar, no sabes cuánto durará pero se ha ido, y al mismo tiempo se queda tibio como el café de la abuela, como el deseo que sea eterno, pero efímero como la luz de día o el miedo o este recuerdo, así como estos nombres al aire: "¡Miranda!""¡Luna!"

martes, julio 14, 2009

De qué callada manera...

Luna tiene los ojos llenitos de agua, mientras con la mano abierta se despide. No sabe cuándo volverá a verla.
Miranda aprieta los dientes, una mueca de sonrisa se dibuja en su rostro. Levanta la mano para alcanzar la otra mano, pero no lo consigue. El aire no permite que escuche, grita apresurada, desespera, pero el autobús avanza sin que entienda lo que le dicen.
Luna grita, dos, tres, cuatro, las palabras se le multiplican en el aire, mientras sus mejillas se humedecen. No entiende que no la escuchen, sigue gritando, camina tras el autobús, agita las manos y repite las mismas palabras, el autobús avanza...ella se queda detrás con la boca abierta, sin poder asirse más que del polvo que deja el autobús con su paso.
Miranda se acomoda en el rellano del asiento, abre el libro, página 12, página 15, página 17, página 18... hay una nota... "De qué callada manera se me acerca usted sonriendo, como si fuera la primavera y yo muriendo..."

martes, junio 23, 2009

La fe y el tiempo

Crecer y creer son imágenes ciegas,
más que el mismo sonido:
crecer es una palabra larga,
como la palabra “tanto”,
como la palabra “fuerte”,
como la propia libertad.

Crecer no es herida ni cicatriz
creer no es dolor ni melancolía.
Crecer es darle la cara a la vida
con los ojos cerrados,
con los brazos abiertos,
con la eterna esperanza por un nuevo intento.

Crecer duele si olvidas quién eres,
creer es un remanso si sabes qué quieres.
Crecer es una palabra del tiempo,
creer es una palabra tuya.

Crecer es tu sonrisa de niña ante una paleta,
triunfante porque es totalmente tuya;
creer son tus manos sosteniendo las mías,
es septiembre y un par de bebidas.

Crecer es un día a la vez,
es una puerta para entrar, no una salida.

Crecer es abrazar lo sencillo,
Creer es hacer de cada día una aventura posible.
Crecer es hoy, porque este hoy es mañana.
Crecer no es una pregunta es una respuesta
Creer es una ventaja, una promesa.

lunes, mayo 25, 2009

En 35...

Les voy a contar... será mi cumpleaños el próximo 7 de junio.

Mi amiga Renée y mi Socio, me dijeron que hiciera una lista de regalos, quesque porque estaría chido darse una idea, a mí me parece la verdad que lo que ellos buscan es que exhiba qué me falta... jajajaja, y la verdad que ha sido un año fuerte, por todos lados, intenso y muchas cosas más, así que debía escribir esta lista lo más "seria" que pudiera, no lo conseguí y se me ocurrieron estas cosas que podrían ayudar:


1. Sudadera con gorro blanca, beige, negra o roja (Luego no se quejen que no me la quito)

2. Reloj con estensible negro (plisito, no exageren al tamaño que he crecido y ya no puedo hacer muchos desmadres)

3. Libro "Un año con Schopenhauer" Irvin D. Yalom o el inconseguible "Terapia a dos voces", del mismo autor.

4. Peces compatibles con betta o betta (Que no es una videocassetera)

5. Artilugios de pintura: lienzos de todos tamaños.

6. Pinceles de tamaños diversos

7. Calcetines (no calzones)

8. Mascadas o trapitos parecidos

9. Aretes (favor de recordar la irritabilidad de mi piel)

10. Cigarros o un broncoaspirador nuevo... (favor de olvidar la sugerencia número 10)

11. ¡Películas! De Woody Allen, originales todas por fevor, para piratería tengo en mi casa

12. Teatro: Libros de Brecht, de Stridberg, de Skakespeare

13. Una litografía de Remedios Varo, Chagall, Klimt o mía (es casi igual ¿no?)

14. Una fotografía divertida de alguno de ustedes, enmarcada porque ando escasa de marcos.

15. Una botella de whisky, no etiquetada para compartir

16. Pulseras de cuero, pienso, luego existo.

17. Artilugios para mi lap (que es el verdadero amor de mi vida: fundas, micros, no software porque me hago bolas y ella también es sensible)

18. Regalitos para Morgan que es mi heredero principal (Si no saben quién es Morgan, ¿por qué no me han visitado en fechas últimas?)

19. Mochila, portafolio y por qué no... una bolsa si alguna vez me quieren ver bien portada.

20. Colguijo, si es de metal(¡la pinchi piel!) que sea de plata, que lleve piedra que no sea de molcajete

21. Gorra (azul, roja, sin grabados, y sin la cosa esa que lleva atrás que es como un huequito)

22.Máscaras para colgarse como adorno en mi casa, porque me gustan un chorro.

23. Jarrón de barro negro, si se puede si no no me traigan miniaturas.

24. Música: si se quieren poner muy guap@s, pues un mp3... el aparato no el disco o una colección de cds en mp3

25. Hablando de eso, puede ser una colección de libros digitalizados.

26. Vino tinto, botella para mí sola con mi único amor: mi lap.

27. Maquillaje, (para que cierta persona que se la pasa molestándome me deje en paz)

28. Gafas oscuras (favor de no regalarme algo kitsch)

29. Ya me cansé... pluma, bolígrafo de gel

30. Cd's de audio para grabar, DVD, de doble capa

31. Esteeeeeee... taza para café

32. ¡Café!

33. No sé... piensen. Puede ser Inventario I y II de Mario Benedetti o alguno de sus libros.

34. Si llegaste hasta acá y en serio, en serio te importa qué regalarme, recuerda lo que hemos compartido te dará una pista.

35. Ya no me lo recuerden. Tengo que aprender a vivir con eso. Cerca del amor de mi vida: Mi lap, Barcelona.


[Cambio y fuera]

miércoles, mayo 13, 2009

Homenaje de pie a mi deseo más dulce

Piedritas en la ventana
Mario Benedetti




De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.

martes, mayo 12, 2009

Poema sin moderar

Te entregué mis “por qués”,
mi abecedario
formas huecas, imágenes inconvexas.
Te entregué célula a célula,
lo no nato, lo mi coraza,
la forma de la navaja,
el hilo piel que no encontraba.
Me entregué entregada, anti remota,
mar sin tregua en isla de sal que tú detienes.

Te entregué definida,
exorcizada de inconciencias
y formas fijas.

Me fui quedando queda
sin mesura ni inconciencia,
con hilos polvos
y este piano que no deja de tocar,
ahuyentando los milagros, las mariposas,
la sal y el nombre,
(la sal...
...y el nombre).

lunes, mayo 11, 2009

De poemas sin moderar

Y ya no vamos a correr por los parques,
a pasear en bicicleta,
a sentir la cercanía del uno.
Regresamos a las cenizas,
a las alcantarillas,
a los cines despilfarrando el vacío,
apestados de no decir nada.

Regresamos al aliento de las sábanas,
a las paredes cóncavas,
a los prados que nada resuelven.
Y olvidamos la nieve,
las noches de luna, los días maremotos;
regresamos, artesanos,
a la punta del iceberg
abrazados sin malicia,
sin sal en las venas,
muertos.

viernes, mayo 08, 2009

Sigue la música

Por estos días escribo por todos lados; la cosa -¡caramba!- es que no han llegado acá las letras recientes; entre otras cosas preparo un homenaje con una obra que tá bueno el reto; trabajo un texto interesante e investigo lo que puedo sobre los códigos estéticos en el cine del '36; por estos días las voces y los tambores se multiplican y se diversifican, así que me pongo música y me dedico a cantarla, mientras golpeteo el sillón este en el que permanezco leyendo durante horas.

Este estadio se ha ido prolongando de enero a la fecha, supongo que es parte del número de horas que paso trabajando entre un libreto de teatro y una parte de textos que amenazan con doler mucho, y le doy vueltas y vueltas a la que ya está escrita y hay que trabajar.


Sé que llevo días con la lengua y la cabeza revuelta, engrapada a las hojas; una razón es completamente absoluta lo estoy pasando muy bien. Esta cosa de tener libros abiertos de mil temas es un poco confusa, pero es interesante el resultado. Quiero mostrar unos textos sobre relato en el que trabajo de un tiempo a la fecha, ponerlos acá, pero como los estoy trabajando y no traigo mucha cabeza más que pa' la revolución mexicana, pues prefiero dejar esta canción que nada que ver con mis ganas pa' adentro, pero que me ha gustado de recién, tal vez es por todo lo que no quise que me pasara, o simplemente no estaba preparada para hacerlo, y se llama:


El satánico Dr. Cadillac
Intérprete: Los Fabulosos Cadillacs



Voy a tomar por vos
pasa un trago para olvidar
que el miedo te comió los pies
y que ahora sos un tipo más
y que poco a poco te fuiste yendo
y que poco a poco te fuiste yendo de nuestro lugar

Te sienta bien el sol,
te sienta bien ser cool,
te sienta bien el mal,
te sienta bien ser Dios,
te sienta bien mentir y decir
que te fuiste yendo de nuestro lugar

Que es lo que ha pasado con tu corazón
ya no marca el paso que marcaba ayer
nunca fuiste libre y esa es la razón
siempre hay un idiota para convencer
hablas toda la noche como un boy scout
hablas sobre mi vida como tu papá

Los Cadillacs tocando para vos
los Cadillacs tocando para vos
los Cadillacs tocando para vos
los Cadillacs tocando para vos



jueves, mayo 07, 2009

Pausa musical

Me gusta montones esta canción. El cantautor se llama Roque valero, venezolano. La comparto. Así nomás.





Nuestra historia




Nuestra Historia es tan extraña y divertida
que no creo que nadie se atrevería
a contarla, emularla o discutirla
pues carece de sentido y melodía
nuestra historia no es tan buena ni es tan mala
y aunque lo parezca no es la equivocada
solo es una rara historia que va, que regresa
que sueña y promete, ser un poco diferente.

Nuestra historia es tan compleja y dispareja
absoluta, relegada e inocente
que si tuvo algún pasado, no hay presente
y el futuro se me hace inconsistente
esta llena de reclamos olvidados
fueron muchos los errores oxidados
esta es una rara historia que va y que regresa
que sueña y promete, ser un poco diferente
(chorus):
Nuestra historia es tan extraña que aunque quisiera cantarla
no podría, mi garganta esta vencida y desgastada
de tanto gritar tu nombre al llegar y no verte en casa
se me gasta la memoria, recordándote en la cama
Nuestra historia es tan absurda, es tan loca, inhumana
que el final es un comienzo y tengo que aguantar mis ganas
de abrazarte por las noches y buscarte en las mañanas
se me acaban los recuerdos esperando tu regreso

Nuestra historia tonta y de telenovela
esta llena de altibajos y condenas
no es tan larga, no es tan corta ni es eterna
cuesta mucho sacrificio mantenerla
hay problemas serios con las emociones
tiene inmadurez y precipitaciones
esta es una rara historia que va y que regresa
que sueña y promete, ser un poco diferente

Nuestra historia es de venganzas y mentiras
estrategias y de falsas reconquistas
hay llamadas que nunca han debido hacerse
y miradas que el tiempo las desvanece
esta historia me ha hecho perder la cordura
ella empieza, se termina y continua
esta es una tonta historia que va y que regresa
que sueña y promete, ser un poco diferente




Fuente: musica.com


Roque Valero

martes, mayo 05, 2009

Estampas de otredad 4

Regina
- ¿Miraste mi nombre?
- Lo dejé en la escalera, pensé que... tal vez...
- Lo olvidaste.
- ¡Regina!

¿Sabes algo acerca del cáncer?
No es sólo signo de muerte. Creo que le llaman culpa, miedo, resentimiento, ventaja. Le llamo la ley del tiempo, se cumple sin que intervenga la voluntad, así, y ayer por la tarde el tiempo tocó a mi puerta, me llamó por mi nombre.

Supongo que fui yo quien dejó a una niña mirando por la ventana sintiéndose gota de lluvia, tiempo de agua clara, cielo reventado; sólo sé que comenzó a evaporarse con cada verano, y sus ojos se hicieron tormenta y su voz se hizo mi nombre. La abandoné, es cierto, pero no soy culpable. Ella, era por sí un desierto, un aire grisáceo que apretaba la garganta, y los médicos la nombraron “asma”.

Cáncer; no comprendo la palabra, el médico repite las posibilidades, miro sus labios, pero no comprendo lo que dice, lo que busca; él sonríe, yo me quedó seca con los labios entreabiertos y la boca tumorata, afirma una y otra vez: “Regina, tienes posibilidades...”. Posibilidad, no existe la palabra, el cielo es verde como entonces, como cuando él se marchó. Le llamaron mi padre, lo bauticé mi verdugo, y me quedé cada día en la ventana a esperar que olvidara… que olvidara el dolor, la vergüenza; que olvidara la rabia de mi madre, los ojos de mi abuela; que olvidara cualquier cosa, pero que no se olvidara de mí. No lo conseguí.

Ahora es tarde, el tiempo se viste de derrota y… no, no me siento culpable: debía dejar a esa niña, aunque después, veinte años después olvidaría de nuevo mi nombre en la escalera, esperando que seas tú quien lo encuentre. Cáncer. Lo sé, me llaman Regina. Mi nombre se quedó en la ventana, mientras me evaporaba.

lunes, mayo 04, 2009

Estampas de otredad 3

Miranda



“Las mejores promesas son esas que no hay que cumplir”.

Joaquín Sabina




-¿Por qué no te quedas y buscamos el silencio?
-No puedo.

Miranda cerró la puerta, dentro, alguien, un “alguien” que ya no seguirá esperando. Ella lo sabe, camina, cuenta los escalones, revisa la forma en que las grietas de las paredes del lugar que abandona le llaman: son rostros sin sosiego que claman un lenguaje que ella hoy no consigue entender.

De súbito, sin comprenderlo, sin razonarlo, se detiene, hay una grieta que ella había notado cada tarde mientras recorría este camino, pero ha desaparecido. Solloza, no tiene claro si es por su ausencia o por su presencia. Miranda llora, su llanto le entrega la grieta que faltaba en el rostro, le zanja el último artificio de distancia entre la puerta que ha dejado y aquélla grieta desaparecida.

Antes de irse, justo en el momento de abrir la puerta, mira por último los escalones, -aquellos que descendiera y ascendiera por tantas veces al encuentro de alguien a quien ella consideraba su promesa- los cuenta, sorprendida se percata que falta uno, el mismo en donde más de una vez se detuvo a intentar comprender qué haría, a dónde iría sin él, recuerda:
- Prometo quedarme siempre, siempre contigo.
- Siempre es un lugar que no conoceremos. No lo digas más.
- Me quedaré contigo, Miranda, moriré a tu lado. Lo prometo.
- Sólo quiero silencio. Un espacio en el tiempo adonde guarecerme. No prometas nada. No lo digas.
- Miranda, escúchame, no te faltaré… seré tu tiempo.
- No lo digas. Olvídalo. Las mejores promesas son esas que no hay que cumplir.

Miranda regresa del tiempo; sacude su cabello, cierra los ojos y se concentra en salir, se percata entonces que el escalón de ascenso no aparecerá, porque ella no seguirá allí, no lo consiguió: se atrevió a prometer y la vida le regresó la grieta en el rostro, una pequeña arruga en el entrecejo que la hace saber que todo ocurrió, su madre decía: “Las cicatrices son gratas, nos recuerdan que el pasado, las heridas del pasado existieron”.
Con cuidado abre la puerta, detrás el tiempo, las campanas de “te quiero”, “no te vayas”, “me quedaré contigo”, han cesado. Ella respira, nada prometió y lo que antes haya dicho, fue lo mejor, se quedó sin cumplir.

domingo, mayo 03, 2009

Estampas de otredad 2

Adrián

"¿Afuera llueve? Aquí, adentro, también".


Adrián se detuvo frente a la puerta del dormitorio para mirar otra vez, recién lo compró y no hace más que mirarlo, le ha puesto nombre contra las indicaciones de su madre, quien enfadada le dice: “Adrián, estás loco, es sólo un paraguas”.

Adrián cree que no es así, sonríe mientras lo toca; con el paraguas reciente se suman treinta, tal pareciera que deseara uno por cada año de su vida.

- Llueve madre, y llueve suficiente para buscar guarecerme

Adrián piensa en la estatua de mayo, una columna que en su pensamiento convirtiera en estatua, para admirarla, para quedarse detenido frente a ella como una obra de arte. Esa tarde llovía, Adrián transitó la avenida sin cuidarse de la lluvia, al llegar a la esquina tuvo necesidad de recargarse en su sombra, se sujetó a una columna, y al separarse miró en ella su sombra petrificada, se supo entonces lluvia y se sintió reventado, chorreado siempre con agua en los cabellos, en el cuerpo, en los ojos. Desde entonces se propuso un paraguas por cada año en que se sintiera lluvia, se aferró a esta idea y comenzó a transitar por la calle con un paraguas distinto al que ponía un nombre y un destino.

- ¿Adrián, qué sucedió aquella tarde, lo recuerdas?
- ¿La estatua de mayo?
- Sí, era mayo, ¿qué sucedió?
- Afuera llovía, llovía mamá, yo llovía también.
- ¿Y María?
- Fue un accidente. Ella era de viento, voló y, despedazada, se volvió viento en mis ojos. Desde entonces, no hay días sin lluvia.
- Adrián...
- Entiende ¿Afuera llueve?
- Sí, pero...
- Aquí, adentro, también. Tal vez si compro otro paraguas... le llamaré Mónica.
- ¿Y María?
- Sólo llueve.

sábado, mayo 02, 2009

Estampas de Otredad

Ana
Abril 9, 2004

¿Leyó los periódicos?


Recogieron frente al ángel de la independencia una nube quemada y en silencio. Dicen que llevaba bordes rojos, tornasoles; también se escucha entre las calles los gritos de algunos diciendo que todo es mentira, que el hueco de un dragón la esfumó y se trataba de la cabellera de una niña -ya ve, la verdad no reside en el silencio.

Se llamaba Ana, sé su nombre porque algún periódico lo colocó en el encabezado: "El corazón de Ana es una Nube roja", decía. Sin embargo, en esa foto, no es su cabeza la que me alertó, lo que realmente puedo considerar como una señal de alarma fueron sus ojos, algo en sus ojos que no atino a comprender, algo como temor o viento negro. Una pesadilla para una mujer de su edad.

Y sus manos… vi sus manos en la foto de la primera plana, se adivinaba en la textura de su piel, el peso de la edad, sumado a ello, se encuentra el hecho de llevar entre ellas una escultura de madera, exacto no sé decir el volumen; supe que era de madera porque fue la nota que impresionó a los periodistas: estaba intacta.

¿Qué cree que llevaba entre las manos? Yo no lo sé... Me gusta pensar que se trataba de su propio cuerpo tallado, lo conservó mientras todo ardía, y el corazón no terminaba de secársele. Ana, debía de tener 8 ó 10 años de edad, no la preciso porque no la nombraron en los titulares, ya no quise indagar, suficiente es que todo nos arda, para embestir en apuntes necrófilos. Después de todo, con el infierno como cabellera, qué más daba si tenía la edad de una niña, la sed de una mujer, y el corazón aterido de una anciana.

Ana y su cabeza de nube roja, debió de ser una gran batalla. “Sus padres siguen sin entenderla”, decía el reportero; y yo pregunto ¿por qué habrían de hacerlo? Cuando miro la foto comprendo que el delirio es tan grande, que el dolor es un vestigio que inunda lo que toca, que alcanza la piel; y que en la cabellera, tan cerca del pensamiento se arrumacan uno contra otro todos los "te quieros" no pronunciados... ¿Cómo no arder, si por dentro y por fuera llueve, pero no apaga lo que consume, lo que se ha convertido en fuego?

jueves, abril 30, 2009

C A L M A

Anda por allí la palabra revoloteando... en el aire. Yo digo PAZ. Grandote. Soberbio. Tranquilo. Con el alma. Digo: P A Z.





Me gusta la sensación: P A Z.








P


A


Z





Es así, como sentir el vuelo de un papalote, y yo soy el papalote, pero hay suficiente cuerda para que no me sienta atada. .






Libre... sí, soy libre. De cuando en cuando respiro y sin parpadear extiendo los brazos, segura estoy: hay con quien mirar el cielo y saber que estamos a salvo volando, en el aire, porque el tiempo estorba y las formas sobran.


P
A
Z










[Cambio y fuera]

martes, abril 07, 2009

La versión de Joaquín Sabina

Amo a Sabina, hay una canción de su disco "Esta boca es mía" que me fascina particularmente, seguro que a más de una nos identifica, tengo mi propia versión de esta canción en un poema reciente, así que ahora pondré la letra de "Mujeres fatal" y después mi versión como tal ja-ja-ja



Mujeres Fatal
"Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,
hay mujeres que nunca reciben postales de amor,
hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados,
hay mujeres que dicen que sí cuando dicen que no.
Hay mujeres que bailan desnudas en cárceles de oro,
hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad,
hay mujeres atadas de manos y pies al olvido,
hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad.

Hay mujeres veneno, mujeres imán,
hay mujeres consuelo, mujeres puñal,
hay mujeres de fuego,
hay mujeres de hielo,
mujeres fatal.
Mujeres fatal.
Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan,
hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad,
hay mujeres que abren agujeros negros en el alma,
hay mujeres que empiezan la guerra firmando la paz.
Hay mujeres envueltas en pieles sin cuerpo debajo,
hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol,
hay mujeres que van al amor como van al trabajo,
hay mujeres capaces de hacerme perder la razón.
Hay mujeres que compran a plazos un nicho en el cielo,
hay mujeres que cambian abrazos por ramos de azahar."


Joaquín Sabina

lunes, abril 06, 2009

"Al amor no se le pone pausa": ¡Patrañas!

Dicen que yo contaba a la de tres y como una buena magia las cosas desaparecían y todo era más sencillo de ver al día siguiente:
1. "A la de tres me estreso", solía decir y era una realidad, algo que pasaba tres veces seguidas me estresaba suficiente para no desear saber nada más.
2. "A los tres días ya estaré bien", y así era la gripa peor cuidada sanaba con cafiaspirina y reposo.
3. "Dame tres semana y te olvido", y mi memoria era cubierto de olvido que no recordaba lo que sentía.
Y como todo es a la de tres sólo eran tres frases recurrentes... hace no muy poco alguien me dijo el encabezado de esta entrada, me conmovió tanto que accioné, la propuse como detonante y decidí re-pensarla muchas veces hasta que la comprendiera y le diera su justo valor. Lo cierto es que las palabras son palabras y se redireccionan a conveniencia, el arma siempre apunta hacia otro lado, pero no a la propia cabeza.
Ahora pienso y reflexiono esta frase, me parecen verdaderas patrañas, utilizadas a conveniencia, deshonestas y sin la fuerza que les encontraba, tal vez porque (siguiendo con la idea de las frases) "cada quien habla como le va en la feria" y a mí la frase no me funcionó. Sé admitir cuando me equivoco, sé manejar la deriva, como los barcos y sé que cuando hay "temporal" la lluvia se cierne y nomás hay permiso pa' llorar... No se trata entonces de ponerle pausa, stop, rewind o cualquier otra palanca, se trata de honestidad y en este mundo tan bizarro... no queda mucha. No seré yo la más honesta donde me autonombro "farsante" de pies a cabeza, al menos conmigo lo saben quienes me lean, es "farsante",mi tristeza puede durar medio día, el parasiempre me dura una noche, y el amor ... el amor lo considero a perpetuidad, tantos como palabras en un diccionario.
Así que esto de las pausas o las falsas "grabaciones", a mí al menos no me funcionó... lo tengo sabido, porque el olvido está siempre tan lleno de memoria que asusta al más obstinado.
Hoy ando desmemoriada, no sé quién me dijo la frase ni si estaba en contexto, sólo sé que quien lo haya hecho vio la paja en el ojo ajeno sin mirar el propio.


[cambio y fuera.... ni siquiera aquí le pongo pausa]

viernes, abril 03, 2009

El color y una despedida

El color es un sueño que se viste rojo

El color es el ladrido de Morgan

Es el absurdo de mis ojos en la madrugada

el color es este grito y la noche que cae

el color se mira lento y no funciona



prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrp!




Plaf!


No quiero seguir escribiendo las mismas formas obscenas, las palabras son aullidos de una historia concluida que no deseo seguir escribiendo. "Despedirse de lo que ya se ha ido" decía el hombre, no termino de hacerlo. Hoy me canso y descanso de esta historia que no tiene fin, porque no tiene comienzo.



Escribamos sobre Campbell o la película que he visto, hablemos de Yalom y el nuevo cd de Ismael Serrano, expliquemos el ladrido de mi cachorro que es mìo y se llama Morgan y es negro y es feliz y despierta a las siete buscando un poco de leche, un poco de abrazos, como yo que mientras le sirvo la leche, busco un libro y un nuevo comienzo.


Buena tarde y hasta siempre... porque a este dolor, le canto la despedida: no te vuelvo a ver.






Mua!





[Para lo de siempre: cambio y fuera]

sábado, marzo 28, 2009

Seda: terciopelo

53
[…]
Lo único que Hervé Jouncour dijo de su viaje fue que los huevos se habían abierto en un pueblo cercano a Colonia, y que ese pueblo se llamaba Eberfeld .
Cuatro meses y trece días después de su regreso, Baldabiu se sentó frente a él a orillas del lago, en el extremo occidental del parque, y le dijo
- Total a alguien tendrás que contarle, antes o después, la verdad.
Lo dijo despacio, con fatiga, porque nunca había creído que la verdad sirviera para nada.
Hervé Joncour levantó la vista hacia el parque.
A su alrededor campeaba el otoño y una luz falsa.
- La primera vez que vi a Hara Kei llevaba una túnica oscura, estaba sentado con las piernas cruzadas, inmóvil, a un lado de la habitación. Reclinada junto a él, con la cabeza apoyada en su regazo, había una mujer. Sus ojos no tenían sesgo oriental, y su rostro era el rostro de una muchacha.
Baldabiu siguió escuchando, en silencio, hasta el final, hasta el tren de Eberfeld.
No pensaba en nada.
Escuchaba.
Le hizo daño oír, al final, cómo Hervé Joncour decía en voz baja
- Ni siquiera llegué a oír nunca su voz.
Y al cabo de un momento:
- Es un dolor extraño.
En voz baja.
- Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.
Recorrieron el parque caminando uno junto al otro. Lo único que Baldabiu dijo, fe
- Pero ¿por qué diablos hace este maldito frío?
Dijo, una vez.
[…]”

Fragmento de la novela Seda, Alessandro Baricco. Milán, Editorial Anagrama, 1996, pp.101- 102

miércoles, marzo 11, 2009

De poemas prestados MB



Chau número tres



Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.








Mario Benedetti

martes, marzo 10, 2009

De poemas prestados MB

Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

Mario Benedetti

lunes, marzo 09, 2009

De poemas prestados MB

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretextopor fin me necesites.
Mario Benedetti

martes, marzo 03, 2009

digo, dices:_nadie escucha

Hablamos todo el tiempo... cuándo escuchamos.


El silencio es el más cruel de los golpe, el más siniestro. Es el abismo entre los nombres, tan poderoso, tan estudiado. El silencio y el grito, la sensación más poderosa, más triste, más rota.

martes, febrero 17, 2009

Las primeras letras...

"Posdata:_

Yo te dije que en tus manos cabe el mundo; yo te dije que no dejas duda que ha llegado el amanecer si se quedan tus ojos cerca. Yo te dije ... (...y este jarrón sigue roto) y hay tanto silencio... yo te dije que hay colores sobre mí y me sobra este estúpido silencio -este silencio entero, este mudo y harto y tosco y absurdo y manco silencio- que está en todas partes sin tu nombre.

Yo te dije que en tus manos cabe el mundo y cobijas mi rostro, y me sé con el cuerpo en grumos, de sal, de azúcar, breves granitos cuando me tocas... cuando me atrapas... cuando me esfumo. Yo te dije que me miras y desvanezco, arenita, pizca, reloj de arena.

Yo te dije que escribo, harto, duermevela, siniestra. Yo te dije te voy a contar esta historia será una sentencia. Yo te dije que haces falta, aquí y por todos lados. Yo te dije gritando tu nombre en las orillas, en las esquinas, en las letras, a la ventaja; yo te dije lo que me faltas, que no me sobras, que me quedo sin mí, sin ti, sin nada, lejos, dentro, afuera, hasta siempre.

Yo te dije y escribí esa carta y la leíste y le llamaste tiempo y espera y tregua y espanto y yo te dije su único nombre: profecía. Yo te dije no puedo quedarme, no puedo, no quiero, no tengo tiempo, no quiero tu tiempo, tu instante. Yo te dije no me esperes... agrieto tu nombre en la garganta...Yo te dije no me busques no hay nada que encontrarme, soy la misma, la que se marcha.

Yo te dije y escribo esta carta, comenzando por la posdata..."

viernes, febrero 13, 2009

Una pausa

[Descansando, entregando...]






Saludando con
sombrero ajeno: Aquí y allá, E. Juárez


"Aquí haces falta, aquí,
en un aquí de la manera más vaga
aquí es mi boca
la calle entre mis versos
aquí es el café, son las manzanas,
aquí es la cama, el sillón y es la cocina,
aquí es mi vida y este trocito de papel en el que escribo,
aquí viene siendo el coche y entre mis piernas.


Y resulta que aquí vienes desde allá,
allá que es donde no conozco, donde habitas,
donde se han rayado tu pasado y tus memorias.
Allá me resulta tan extraño como
en el tarot le resulta enemigo
allá te mueves y te saludan sin saber
que llevas mi corazón en tus manos
y en el bolso mis sueños,
que tu nombre ese con el que te saludan
ya no habita en ti
lo robó mi boca hace algunos días,
que tu futuro no será ya visto por ellos allá.


Aquí y allá se mezclan y desvanecen en un futuro
aquí se acaba y reinventa con tu llegada
allá se acaba y muere al tiempo que termina mi espera."


lunes, febrero 09, 2009

... la víscera


Yo tengo este corazón y huesos que rodean lo que duele
yo tengo el paladar vacío y el cuchillo hendido
hasta el fondo, hasta adentro,
la faringe rota, la garganta abismada.

Dicen que mi dolor de vísceras se llama infinito,
dicen que es estupidez lo que cargo
y me duele la espalda y me arde el estómago,
dicen que ya no me sostengo porque no hay equilibrio:
dicen que la vida debe estar en otra parte,
y los huesos y la jaula y el esqueleto,
y este idioma temprano, tan temprano, tan tarde,
tan efímero, tan mío, tan sin tregua, tan desválido.

Yo tengo este corazón y sangre bombeando al vacío
yo tengo este corazón y me rindo y me mando al calce de la hoja
y me firmo y me temo y me asumo sin tregua:
¡yo en esta jaula, en esta isla, en esta parte del mundo;
yo aquí, tan sin Dios, tan sin mí, tan cortina de humo,
tan absurda, tan siniestra, tan ninguna!

Yo soy este sabor, yo soy mi sed, mi cansancio;
dicen que si hoy me quedo no me rindo,
dicen... yo ya no escucho, yo ya no hablo,
yo ya me miento, yo soy este confin,
yo soy este veredicto y la garganta rota,
y la sed y esta tos seca repitiendo: te has ido.




[Cambio y fuera]

viernes, febrero 06, 2009

Componiendo



A veces cae este muro sobre la historia de Babel y despierto. Son tantos laberintos que no hablan de ti... dónde estás... aquí, allí, ahí... en todas partes y yo sigo viendo la pared entera... esa... la que compongo con el tiempo a cuestas y una historia rota... ya no sé qué hacer con esta historia ni con la otra... ni con la media ni con el tiempo... compongo... no versos... no verdades a quemarropa... compongo ausencias con este ladrillo y este otro, esta estúpida ausencia que habla de ti... la ausencia está en la palabra a medias, en el sonido del teléfono, en lo que se queda, en lo que se va, en lo que no está, en lo que no se dice y se dijo... ¡maldito jarrón roto! En pedazos, en trocitos, en pequeños gajos que no tienen fin.


[Cambio y fuera]

miércoles, enero 28, 2009

Recuento

¿Cómo se hace un recuento de tiempo si el tiempo es la media de una naranja y la otra media está en nuestra percepción?

¿Quién hace que nosotras podamos entender, comprender, ayudar, revisar, reconocer lo que ocurre en nuestro entorno?

¿Qué puede llevarnos a afirmar sostener que el camino a casa es el mejor camino si perdimos la casa o extraviamos el rumbo?

¿Quién sostiene el mundo? ¿Qué hace el equilibrio en esta parte del mundo; aquí, en el centro del cuerpo; ahí, en la mente?

Equilibrio y recuento... recuento de un equilibrio.

Días, Semanas, Meses, Minutos, Horas, Instantes, un dedo, dos palabras... la piel que ya no sobra.

[Cambio y fuera]

martes, enero 27, 2009

En la habitación

Al fondo de la habitación una mujer llora, abrazada a sus piernas, se piensa en la verdad: soy lo único que tengo. Detrás de la puerta, alguien camina a la salida... uno, dos, tres pasos... Su llanto humedece el rostro de quien sentada se abraza a si misma, la historia termina.

Ella recuerda: "Cuando te encuentre no podré reconocerme".

[Cambio y fuera]

lunes, enero 26, 2009

Cada día

Erasmo le dijo a Catalina "Me voy a acostumbrar cada día a estar sin ti. Un día a la vez. Un día por día, iré aprendiendo a vivir sin ti".

Catalina lo miró sin comprender, abrió la puerta, lo vio salir, lo siguió con la mirada, las lágrimas estallaron, pero no lo detuvo... no podía, no debía.

Pasaron los días: catorce, suman catorce; Erasmo lleva un día a la vez; Catalina también. Ella llora un día, el otro también. Él vive día con día, cada vez aprende más, cada vez se aleja más.

Catalina lo sabe. Él es un buen aprendiz, ella es pésima para olvidar. Así se lo dijo un día: "Lidio muy mal con las pérdidas, no puedo dejarte ir, no quiero dejarte ir, no me dejes ir... no sé perderte, no quiero perderme", pero lo dejó ir, catorce días, no volverá, Catalina lo sabe y no llora, no intenta, no sabe intentar ni buscar, lo dejará ir... pasará el tiempo, los meses, serán más días, más horas, hasta que al correr de los años, ella no se llame Catalina y él no sepa más que un día fue Erasmo. Como es... cada día llega el olvido. Así, lleno de memoria.

[Cambio y fuera]

sábado, enero 24, 2009

Enfermo

- Hola
- Hola
- ¿Estás bien?
- No. Estoy enfermo.
- Lo siento.
- No sé qué tengo.
- Lo siento. Tengo que irme.
(silencio)

- Estoy enferma
- ¿De qué?
- De olvido.
- No te vayas.
- Ya lo hice


El corazón es un hilo
El corazón es un árbol
El corazón está a destiempo
El corazón vacío
El corazón corazón descorazonado
El corazón de mí
El corazón de mi corazón
¿Dónde está mi corazón?
EL corazón en pedacitos.
El corazón roto, distraido.

viernes, enero 16, 2009

En puntas

Avanzo por el pasillo ... en puntas... me toco el rostro, las lágrimas siguen allí, no cesarán... para adentro duele... comienzo a erguirme, la espalda toma su dimensión. Esta humedad en los ojos no se irá.

En puntas, la casa vacía, nadie despertará esta noche ni la siguiente, pero sigo en puntas, si muevo una taza, si no camino de este modo, no encontraré la manera de llegar al dormitorio, a la misma cama, al mismo lugar...

El ruido me devuelve el vacío, el ruido me recuerda que se ha ido cayendo parte a parte la compañía en esta casa; el ruido me recuerda que no tengo, que no hay, que no existe, que soy yo quien mueve, quien prende la luz, quien busca las mascotas, el ruido me recuerda lo que quiero olvidar, pero empeño cada centavo de mi sueldo en recordar: esta casa está sola.

En puntas sigo a la cocina, con café en la mano, prefiero el periódico debajo del brazo izquierdo, prefiero el café al cigarro, hasta ahora lo sé; prefiero este café a otra bebida; prefiero ver esta portada una vez más sin comentarios adicionales; prefiero el silencio y el pase de hojas sin más ojos que los míos.

¿Por qué sigo en puntas cuando voy al baño; por qué voy en puntas a responder el teléfono; por qué en puntas por mi lápiz de dibujo; por qué en puntas a buscar un libro? ¿Y por qué no?
No quiero que termine este mes, no quiero que termine este año. No quiero que llegue noviembre y no quiero que me rebase esta casa; no quiero que sea otra vez junio, no quiero que deje de querer lo que quiero ahora: seguir en puntas por esta casa que está sola, pero está entera.

En puntas... mientras hay tanto ruido adentro, aquí, cerquita, en el pecho y sigo teniendo los ojos llenitos de agua, porque sí, porque no, porque vi y viví.


[Cambio y fuera]

jueves, enero 15, 2009

La noche.



Los cuerpos se detienen al despuntar el alba, erguidos, sostenidos; el viento se filtra ligero, por la ventana, apenas roza los cabellos. Los amantes se miran, bebiéndose, sorbiendo la voluntad de la mirada. Un cuerpo cae al otro, yacen. Las manos se buscan, se entrelazan. En el aire un susurro: "¿Qué es la vida? ¡Vivir!"



[Cambio y Fuera]

miércoles, enero 14, 2009

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1. "El para siempre dura una noche"

No recuerdo dónde la tomé, pero me resulta completamente maravillosa esta frase, me parece que es real y en el juego de los amantes... excitante.





2. "Hoy es mañana"

"Si mañana salen las cosas ... entonces lo hago; mañana lo llevo... mañana lo entrego... " ¿Y si hoy es mañana? Entonces todo fluye. Hoy es mañana pa' decir, pa' encontrar, pa'l jugo de naranja, pa' leer lo que se lee, pa' la medicina, pa' la prescripción... pa' vivir chingados... hoy es mañana.





3. "Si hay que morir, y me temo que no queda más remedio, mejor morir de encanto y envuelto en mentiras que de odio y embardunado de certezas"

Esta es la consentida, porque me parece real, verdadera, precisamente por mentira. Me gusta. Es la frase del año.


Cambio y fuera.

martes, enero 13, 2009

Dos momentos




Hay películas que a veces no logro comprender por qué me gustan, por qué me atrapan o qué fibras consiguen mover, me gusta pensar que este año que comienza es tal como el "Dulce Noviembre" de Keanu Reeves: "November is all i know, and all i ever know", quizá no sea tan malo estar en cama y con bebidas tibias, inicio el año pensando que... puede ser... sólo este año, este ... y todo estará mejor.




II El tiempo

"El tiempo sí, se transmuta en geografía, y lo que perdemos en tiempo lo ganamos en espacio". Francisco Umbral




Amo el café, me fascina la sensación, el sabor, el color... en tiempos como este me gusta mucho más... tomar café y ver cómo pasa el tiempo, así como Umbral, con un buen café.


Cambio y fuera.